jueves, 8 de diciembre de 2022

Desvirgado (de un amigo)

Comienzo diciendo que esta experiencia sucedió ya hace muchos años cuando contaba con 11 años de edad, en un paseo de la escuela, en una playa cercana a la ciudad donde vivía; desde chico fui algo gordito pero no tan obeso y me caracterizaba por tener un buen culo en esa época, me consideraba bien varonil pero mis compañeros siempre me cargaban por el hecho de que nunca hablaba de chicas o porque no tenía novia, pero no le daba importancia.

Pero lo que sucedió en esa playa me superó emocionalmente, la agresión verbal que recibí me superó, y me molestaban por la gordura y por mi gran culo (seguro envidia) que tenía en comparación con los de ellos, no podía defenderme antes sus burlas y estaba a punto de ponerme a llorar cuando un grito fuerte a mis compañeros los hace callarse y corren del susto, yo también me asusté pero supe que era en mi defensa así que me quedé mirando a esa persona; era un hombre bastante mayor (58 años por lo menos de 1,92 metros de estatura y unos 110 kg al menos, usaba una camisa floreada tipo tropical abierta que dejaba ver sus marañas pelos entrecanos en el pecho y un short de color claro hasta las rodillas).

Se acerca preguntándome como estaba y el por qué se estaban burlando de mí, sólo le dijo que era por que me veían gordo, me tranquilizó y para hacerme sentir bien me dijo que si era por gordura él era mucho más gordo, rió y me invitó a que fuera a un local de la playa por un helado; acepté enseguida y fuimos caminando, y él me dijo su nombre y de donde era, y que estaba en la playa aprovechando unos días de descanso de su trabajo; él era de la misma ciudad, pero de otro barrio, era divorciado y tenia 3 hijos pero todos ya casados y tenía 2 nietos uno de ellos de 10 años, y me dijo que vivía solo pero poco paraba en casa ya que era camionero y tenía que viajar a ciudades lejanas a veces por meses. Luego al llegar al local empezó a interrogarme: qué edad tenía, con quién estaba en la playa y con quién vivía en la ciudad, le fui respondiendo todo, mirándolo de a ratos, ya que me costaba mantener mi mirada en sus ojos que sentía penetrantes: le conté que tenía 11 años, que cursaba quinto grado y estaba en la playa en un paseo con mis compañeros, algunos padres y 2 profesores; que vivía con mi abuela y 2 hermanas pequeñas, que mi padre fue un alcohólico y siempre estaba borracho y en una de esas borracheras lo atropellaron y murió y que mi madre nos abandonó ya hace 4 años atrás y su abuela se hizo cargo de ellos.

La charla se hizo muy amena todavía más con tremendo helado que me invitó, sin darme cuenta habíamos estado más de 2 horas charlando y fue él quien indicó que tal vez mis profesores estarían preocupados buscándome; le agradecí el helado y antes de irme quise ir al baño a mear y eso hice, sin darme cuenta que él fue detrás de mi también, al entrar vi dos mingitorios uno al lado del otro, fui al que estaba en el fondo y me puse a mear, cuando vi que él entraba me puse nervioso pero no podía hacer nada, así que seguí meando y él se puso a mi lado y se desabrochó el pantalón, bajó el cierre y sacó su pija y no pude evitar la curiosidad de mirársela, cosa que él notó de inmediato y se puso a reír, claro está que me dio vergüenza pero el hombretón me tranquilizó nuevamente diciendo que era normal sentir esa curiosidad y entonces se puso frente a mi mostrándome su enorme miembro que veía crecer de a poco y endurecerse.

Trataba de poner la vista para otro lado pero mis ojos se volvían hacía él y su verga, por tanto el hombre me invita a agarrársela pero sin decir nada toma mi mano y hace que se la toque, realmente la sentía enorme, y le incitó a que lo masturbara cosa que hice con torpeza ya que era la primera vez que le agarraba la verga a alguien, y cada vez se hacía mas grande y dura, y noté que largaba un líquido cuando se la tocaba que era pegajoso, después saca mis manos de su pija y me dice que espere, me lleva hacía la puerta le pone el gancho y me indica ahora que me la ponga dentro de la boca, quise evitarlo pero me sujetaba con fuerza la cabeza mientras me baja llevándome hacia su pija y empiezo a jugar con ella en mi boca, el sabor era muy salado al principio por la orina que había salido antes pero de a poco me fue endulzando su preseminal, que era riquísimo por cierto, y me fue agradando cada vez más.

De a poco me la fue metiendo más produciéndome grandes arcadas que varias veces me daba ganas de querer vomitar y salían lágrimas de mis ojos, pero la excitación del hombre fue mayor en ese momento para darse cuenta que me estaba complicando haciéndole sexo oral, hasta que empezó a hacerlo más rápido hasta que sentí que le salía un líquido espeso y salado que quise escupir de inmediato pero el tipo me sujetó tan fuertemente la cabeza que no pude hacerlo y más todavía que me dijo tajantemente que me la tragara cosa que no pude evitar ya que entró directamente en mi garganta gran parte, después de eso saca la verga de mi boca y la exprime y vi que salía un poco más de ese liquido blancuzco y espeso y me indica que le pase la lengua y me lo trague también, esta vez el sabor no me pareció tan desagradable, a eso ya su pija se estaba poniendo más flácido y disminuyendo tanto su grosor como su porte, se la guarda y me dice que me lave, y entonces salimos del baño. 

Me pregunta: te gustó bebe la lechita? 

y en el shock de lo sucedido asiento que si con la cabeza.

Nadie se percató de lo sucedido y nos fuimos caminando hacía donde estaban mis compañeros, pero antes me indica que al día siguiente fuera a su casa indicándome donde encontrarnos, a cierta hora, cosa que dijo que si, me dio dinero para el bus y un poco más para que pasara bien la tarde en la playa. Al llegar nadie se había dado cuenta que no había estado y después de unas horas volvimos a la ciudad y al llegar, en la noche antes de dormir, seguía recordando esa agradable experiencia y queriendo que al día siguiente se volviera a repetir.

De acuerdo a lo que me había dicho llegué a esa plaza poco antes de la hora acordada esperando con ansias que apareciera y pasó bastante rato y no aparecía, ya pensaba que se había olvidado pero por fin lo vi llegar y creo que él notó la alegría en mis ojos porque me levantó y me abrazó con fuerza al saludarlo con un beso, y entonces nos dirigimos a su casa, unas 3 calles de distancia, en el trayecto me agarra de la mano como si fuera su nieto y eso me hizo sentir muy seguro, al llegar me ofrece una chocolatada con una porción de torta y se sienta al lado mío mientras me empieza a acariciar la cabeza y me abrazaba constantemente, y yo sentía su olorcito a hombre que me gustaba, hasta que me hizo parar frente de él y empieza a besarme; en la boca, metiendo lengua, cosa que nunca había hecho, y torpemente me dejé llevar, luego me desnuda completamente y me acaricia y besa por todos lados de mi cuerpo; mi espalda, mi culo escupiendo saliva mientras los hace en mi hoyito, mis piernas, etc. luego se saca la camisa y me anima a que lo acaricie, era como acariciar a un oso, tenía pelos por todo el cuerpo, cosa que me electrizaba, hasta que le agarré su verga y se la empecé a chupar por un buen rato, esta vez no hubo apuro como fue el día anterior por temor a ser descubiertos, luego me sorprendió que tomara mi verga chiquita ante la de él y le empieza a hacer sexo oral también por corto tiempo, fue algo que me gustó. Aunque más me gustaba chupársela al hombre. Yo creí que largaría el mismo líquido espeso que aquel había largado el día anterior pero no sucedió.

Pero igual me agradó mucho, todavía yo no estaba desarrollado sexualmente y mi pija era bastante chica (8 cm erecta) en cambio, la del hombre al menos tendría unos 20 cm, cabezona y muy gruesa. Después nuevamente me pide que se la chupe hasta que se le pone dura como piedra y en mi inocencia esperaba que largara esa leche especial que con el tiempo disfrutaba enormemente tragármela pero no lo hizo; me llevó a su cama y me coloca como de perrito y se puso a besarme el culo pasándole la lengua, y su barba que me hacía cosquillas ricas, hasta que me abrió las nalgas y se puso a pasar su lengua por mi anito virgen cosa que me agradó muchísimo, era como un pequeño shock eléctrico… Luego me empezó a introducir un dedo con su saliva con mucha calma en forma circular que por momentos me dolía bastante pero el gusto era mayor, luego fueron dos dedos, combinando con su lengua y su saliva, esa vez el dolor era mayor que el placer pero no quise demostrárselo y solo cerraba mis ojos, él sacó de su velador una crema y eso lo relajó más y sin darme cuenta ya había introducido 3 de sus dedos.

Luego me pidió que nuevamente le hiciera sexo oral, su verga estaba muy flácido pero casi por arte de magia mi boca la volvió a poner como roca de nuevo en menos de un minuto, me dio vuelta y empezó a colocar su pija en mi hoyito jugando de la misma forma que lo había hecho con sus dedos, cosa que me gustó hasta que empezó a penetrarme, de inmediato el gusto se transformó en dolor traté de no demostrarlo pero era imposible no hacerlo los quejidos y hasta un par de gritos lo hizo detenerse por un momento pero sin sacarlo me cambió de posición, y así de lado empezó de nuevo, el dolor era menos pero de todas maneras me incomodaba, el hombre trataba de no ser brusco pero llegó un momento que su calentura animal no le permitió frenarse y empezó cada vez a penetrarme más fuerte aunque sin duda no fue completo pero el que lo hiciera acelerándose cada vez más hizo que gritara, y tapándome la boca con su mano, siguió y me penetró con más fuerza. Sintiendo como su verga gruesa rompía mi culito.

Me empezó a gustar en un momento y me olvidé de ese dolor hasta que su jadeo se hacía más intenso y desesperante, y entonces sentí como ese macho explotó dentro mío derramando su semen caliente casi hirviendo desde mi punto de vista dentro de mi ano ahora desvirgado, así fue que me abrazó y cada vez sentía más de sus espasmos dentro mío, luego sacó su pija ya media flácida y chorreando líquido seminal mezclado con un poco de excremento y sangre cosas inevitable que me asustó, pero enseguida me tranquilizó y se limpió de inmediato y me puso una pomada en el hoyito que quedó rojo y abierto. Después me indico que sólo me había introducido la mitad de su verga que para otro momento mi anito se acostumbraría y se dilataría mejor y ya lo podría disfrutar todo bien adentro.

Y tenía razón ya que nos seguimos viendo por mucho tiempo (4 años más o menos) y les puedo contar que el último año ya lo disfrutaba tanto como él. 

Ese osote me hizo su putito y nunca lo voy a olvidar..






jueves, 10 de noviembre de 2022

Grata Tarde Sopresiva

Aquella tarde, como otras muchas, crucé el paso elevado que separa mi localidad y la estación de servicio donde paran tantos camioneros a comer y descansar, y me llevé una grata sorpresa.

Aquella tarde me guardaba un rato delicioso, aún hoy lo recuerdo; los nervios me pueden y el calor invade mi cuerpo. 

Serian las 4 de la tarde cuando crucé el paso elevado para ir a la estación de servicio de enfrente de casa, era el único sitio donde podía comprar cosas para el hogar sin tener que desplazarme o tener que tomar el colectivo para ello. La tarde era soleada, la temperatura no era excesiva pero era verano y tras el almuerzo mi localidad se sumía en el más absoluto silencio, ya que muchos dormían la siesta y otros no estaban porque trabajaban alejados. Al llegar ahí la tranquilidad era inmensa, antes de comprar di una vuelta por donde estacionan los camioneros para abastecerse, había dos camiones. En el primero no había nadie al parecer, en el segundo un camionero por fuera andaba ajetreado. 

Me dirigí hacia el baño que allí tienen y me puse a mear, aún no había terminado cuando un hombre de unos 35 años o más, después me di cuenta que era el camionero que había visto momentos antes, se puso en el otro mingitorio y sin atreverme a mirarlo descaradamente oí el chorro de su orina contra la loza, me excitó aquel sonido. El corazón me latió mas rápidamente y empecé a mirar de soslayo, el tipo pareció darse cuenta que era observado por mí porque se retiró un poco y pude ver el chorro de su orina y parte de su pija flácida, pero aún así bastante gruesa, eso me calentó. Y se me paró un poco la pija. Ya habíamos terminado de mear y seguíamos en la misma posición. 

Sin abrocharse se dirigió a un box de los 3 que había, y pensé que ahí había terminado todo, me abroché y me dispuse a salir de ahí, su puerta se mantenía abierta de par en par y vuelto hacia mi me enseñaba su chota gruesa, miré a un lado y otro y me metí en aquel minúsculo box con él, tras cerrar la puerta y mientras con una mano me buscaba un pezón con la otra me acaricio el culo, después dejo de hacerlo y me subió la camiseta, mi pezón ya duro y excitado recibió un mordisco y chupada que me hizo suspirar, tras esto me agarró por la nuca y haciendo fuerzas, aunque yo no me resistí para nada, me llevó a su entrepierna, unos slips blancos de algodón guardaban su tesoro y su olor; era una mezcla de sudor, orina y líquido preseminal, (como me calienta recordarlo) cerré los ojos y dejé que su aroma me envolviera mientras refregaba sus calzoncillos con olor a macho por toda mi cara, no sé el tiempo que estuvimos así pero mi mente pedía a gritos su pija en mi boca, saborear su masculinidad y esos jugos que mojaban sus slips, chupar sus huevos peludos, sentir sus embestidas dentro de mi boca húmeda. 

Me agarró por la barbilla y me subió hasta ponerme de pie, me miró a los ojos y me dijo un sencillo y contundente: seguime bebé. Se terminó de abrochar y salió del cuarto de baño y salió fuera al parking y se dirigió a su camión, lo abrió y se metió dentro, hice lo mismo y me vi en una cabina amplia y fresca, el aire acondicionado se encargaba de ello. Se froto el bulto y se metió detrás de los asientos, ahí en una cama no tan ancha se echó y se empezó a desnudar; se sacó la camisa de manga corta, sus pantalones cortos, y sus borcegos, mientras yo observaba todo muy excitado, era todo peludo con una panza hermosa y era bien machote y sexy, me agarró de la mano y me llevó a su lado, me quite los zapatos y decidí dejarme llevar, ser su trofeo, que él mismo me dijera que hacer, había una connotación dominante en su actitud y decidí perderme en ella. 

Él me dijo: chupame todo, no dejes nada sin chuparme, wooffff! y así lo hice, todo su cuerpo paso por mi lengua y mi boca, chupé sus pies anchos y peludos, lo oí gemir mientras metía mi lengua entre sus dedos, mientras chupaba su dedo gordo, mientras chupe su planta aspera y sudorosa, después fui subiendo por sus piernas y se las abrí a modo que su olor a macho saliera de esos slips, se los fui bajando y saltó su pija gruesa y mojada, me la metí en la boca con hambre, saboreándolo a full, me gustaba dar placer a ese macho, sentir su respiración agitada era vital para mi, tras eso subí y me centré en sus axilas. No sé el tiempo que estuve devorándolo entero pero mi cuerpo y ser le pertenecía y quise que chupara de nuevo mis pezones, siempre que lo hacen pido a gritos que me cojan, que me usen, que me partan en dos y me llenen de leche. 

Casi tímidamente se lo pedí: chupame las tetillas, chupamelas! y lo hizo con mucho placer, con el hambre de un macho en celo pero con la sabiduría de un buen amante, mordí mi labio inferior por no gritar: su barba tupida me ponían los pezones duros, haciéndome latir y palpitar mi ano, lo pedí casi a gritos: cojeme, cojeme por favor, usame a tu antojo, macho! fue entonces cuando me volvió y escupiéndose en la mano y en su pija, se dispuso a meterme su chota de macho. Comenzó a dilatar mi ano aunque ya poco lo necesitaba, metió un dedo con saliva, lo giró en redondo dentro de mi, después cuando lo mojó bien dentro de mi caliente culo. Se agarró la pija con una mano y la llevo hasta la puerta misma de mi ano y con un pequeño movimiento de caderas metió la mitad de su verga dentro de mi, solté aire y me dispuse a recibir la otra mitad, no tardó nada en hacerlo y sentí como su gruesa pija golpeaba mi próstata y volviéndome loco de placer, sus movimientos acompasados fueron alternándose con giros en redondo mientras yo resoplaba, y gemía, mi pija babeaba excitadísima mientras él me penetraba con maestría y dedicación, cuando la saco de mi hambriento culo creí enloquecer para volver a hundirla con fuerza de nuevo, repitió muchísimas veces eso y a cada mete-saca me hacia ver la estrellas no de dolor sino de placer absoluto. 

Cuando dejó de hacerlo ya mi agujero estaba sumamente abierto y me tumbó boca arriba, colocando mis piernas sobre sus hombros y volvió a metérmela, así veía su cara de goce, como las gotas de su sudor caían sobre mi, después de un rato dándome verga así, se tumbó boca arriba y me dijo: clávatela entera, me puse encima y mientras él se agarraba la pija yo fui metiéndomela despacio al principio, cabalgando como una puta en celo rápidamente después, de mi pija salía ya un liquido espeso, caliente que caía sobre su ombligo, seguí así largo tiempo, subiendo, bajando, notando su enorme y gruesa chota dentro de mi, aceleré el ritmo cuando vi su cara de placer, sus ojos cerrados, sus gemidos. Sentí el calor de su leche dentro de mi culo y seguí y seguí, vaciándole los huevos a aquel macho, alzó sus manos y pellizquearon mis pezones, su pija seguía aún bien dura y yo la bombeaba dentro de mi, de mi culo salió un hilillo de su semen que él se encargó de recoger con sus dedos y la llevo a mi boca, chupé su néctar y volví a cabalgarlo, mi orgasmo se acercaba, iba a explotar, de un golpe certero sacó la pija de mi ardiente agujero y me hizo limpiarle la pija con mi lengua sus jugos, mientras lamía su pija tanta era mi excitación que solté mi chorro sobre su pija en un alarido de gozo, esta vez limpié su chota de mi leche mezclada con el sabor y el olor de su pija de machote. 

Ya completamente limpia caí rendido en su ingle mientras me acariciaba y me agarraba por la nuca. Nos vestimos sin hablar, apenas si nos miramos. Ya vestidos salimos del camión donde la tarde seguía su ritmo, nos despedimos con un beso con nuestras lenguas intercambiando saliva. Y diciéndome nos vemos la próxima. Me pasó su celular pero hasta ahora no volvimos a encontrarnos de nuevo todavía.



viernes, 19 de agosto de 2022

El señor que conocí por chat

 Yo estaba aburrido en casa, así que salí al cyber, y no tuve la mejor idea que meterme en uno de esos chats gays de los tantos que había en aquel momento.. En unos minutos mi nick decía algo así como "buscomaduropeludoact" y un señor me escribe, me dice que tiene unos 58 años, y que tiene ganas de un culito más joven. Yo en aquel momento tenía unos 22 años...

Guille me envía una foto donde me mostraba su pancita peluda

y a mi me encantó!

Le dije que nos veamos en una esquina bastante concurrida. Y vino con una camioneta, creo que como la de la foto, y una camisa abierta también pero de otro color, hacía mucho calor ese día. 

Apenas entré al interior de la camioneta, sentí un olor a sudor de macho impresionante que me calentó muchísimo. hasta creo que sentí el dulce olor a huevos que emanaba del interior de sus pantalones.. 

Me mira con una sonrisa y una cara como que se le había subido el libido cuando subí al camión.

Guille: hola bebe! Que lindo estás!

Yo: Vos también papi... 

Y me puse colorado.. Se dio cuenta y me dice:

G: relajate bebé, papi no va a hacer nada que no quieras.

Yo: En cambio yo quiero hacer todo lo que quieras papu, quiero ser tuyo.

G: Y lo vas a hacer bebito.. Vení

En ese momento, me hizo un gesto con la mano como para que me acercara, y me dio un beso; en el cual intento meter lengua, primero me impresionó pero abrí los labios y entró en todo frenesí y pude saborear su saliva a pleno. Me encantó ese gustito como a cerveza, me pareció, y ese olor de su sudor hizo que ardiera, y medio se me parara. Al parar el beso, se tocó el bulto.

G: uf vas a despertar a la bestia bebé.. si besas así me imagino... uf... ! 

Yo le toqué la pierna, y me tenté y toqué su panza peluda, él tenía la camisa casi desabrochada así que fue fácil poder hacerlo. En un momento, me agarra la mano y la pone sobre su tremendo bulto ahora y dice:

G: Así me panes, sentís? 

Mientras para en un lugar medio desolado, de fábricas.. Se abre el cierre y me dice que mire. Su pija salió, se veía toda mojada de pre seminal. Lo cual me calentó muchísimo, y se me hizo agua a la boca al segundo. 

G: Dale unos besitos a la bestia de papi

Dicho eso, bajé mi cabeza, mientras el sujetaba mi nuca como para que no escapara, cosa que no quería hacer, quería saborear la verga de ese hombre. Primero tomé una bocanada de su olorcito a macho que emanaba; era una mezcla de pis, sus jugos, y olor a chivo que me volvía loco.

Me la metí de a poco en la boca, y él suspiró profundo..

G: uuffff bebé seguí que a papá le gusta, y hay recompensa al final si seguís..

Ya la tenía dentro de mi boca, su verga era gruesa, cabezona como dicen, llena de preseminal que no paraba de salir. Lo saboreaba con mi lengua y me encantaba su gustito, tenía un poco de cebo o quesito debajo de la pielcita del glande que me tragué con mucha calentura y saboreé bien. Mientras tragaba sus jugos, él suspiraba. Me agarra de la nuca y como que me coge la boca, llega hasta mi garganta, casi me deja sin aire pero me la banqué como bien putito. Chupé sus huevos, los olí, los saboreé, sus pelos púbicos que seguro tragué un par me llenaban de su aroma a macho impresionante. Hacía un mete-saca con mi boca cada vez más rápido. Prácticamente cogía mi boca. 

y en un momento guime fuerte..

G: papi te va a dar su lechita, tragala toda que es con amor bebé

y mientras se la chupaba, guime como animal, y larga el primer chorro de leche que va a mi garganta, el otro en mi lengua y paladar, que no duró mucho ahí porque me lo tragué a los segundos de degustar. Que rica que era esa leche, entre dulce y salada, y un olor increíble. Y salió tanto que me boca dejó escapar una gota. y a lo último me la relamí. Cosa que él vio y sonrió satisfecho.

G: te gustó la lechita de papi?

Yo: si mucho.

G: en un rato te doy más mi bebito.

La guardó todavía media parada, se subió el cierre y puso en marcha el camión. 

G: a la noche te vengo a buscar y te venís a dormir conmigo a casa, querés?

Con la cabeza le dije que si, me llevó a casa, bajé y con la mano le dije "chau". Pensé que ya había sido todo. Pero a la noche, tocan bocina, veo el camión y era él! 

Corrí para salir enseguida con una alegría en mi cara. Apenas subí me di cuenta que el olor a macho chivado era más fuerte ahora. 

G: estoy todo chivado bebé. Al llegar a casa me pego una ducha.

Yo: no es necesario por mi. Me gusta tu olorcito.

G: mi olorcito a macho te gusta? o mi olor a chota? jaja 

Se rió bastante fuerte, agarró mi mano, mientras se sacaba el botón del pantalón, metiéndola y llevándola hacia su pija. La palpé y ya estaba morcillona. 

G: a ver sentí el olorcito que quedó en tu mano ahora.

Yo me llevé la mano a la nariz y aspiré fuerte ese olorcito a macho que tanto me gustaba. Guille sonrió con una sonrisa de satisfacción.. Yo estaba ansioso por chupársela. En un momento, que paró en un semáforo. Le bajé el cierre, la saqué y mientras manejaba, bajé hasta su pija metiéndomela en la boca.

G: uff bebé que lindo! 

Se la saboreé lo más que pude, hasta que me dijo, que ya estábamos por llegar, que apenas llegábamos me iba a dar la mema. 

Y dicho eso, apenas estacionó, abrió la puerta. Ni había entrado al living, que sacó su vergón. 

G: acá tenés tu biberón bebé

Yo: que rico papi! y esta lleno de lechita?

G: si, toda para vos.

Me arrodillé, y la metí en la boca, saboreando su quesito del día, y su pre seminal que ya estaba a full largando, traté de no perder ni una gota, impregnando mi nariz con su olorcito a macho tan embriagante. Mientras se la chupaba, noté que su casa, el living, tenía su olor guardado. Me excitaba tanto que mojé mi slip. Como cuando se la chupé en el auto. En un momento, gimio con voz más ronca, y me dijo "ahi viene". Y largó chorros de leche otra vez. Cosa que me impresionó que tuviera tanto guardada. Me la tragué toda de nuevo, la saboreé en mi boca. Y me volví loco con ese sabor entre dulce y amargo.

G: bebito hermoso me volvés loco! y me gusta.

Yo: a mi también me volvés loco papito!

Le dije mientras sentía su leche deslizándose por mi garganta, y con su sabor en mi boca..

G: ahora vamos a comer algo y después la seguimos en la cama bebé. Papi te va a mimar y dar pija toda la noche.

Dijo eso y me estremecí de solo saber que después sentiría esa verga dentro mío.



Ya en su pieza, después de cenar juntos, unas pizzas que pidió, algo rápido. A él se le notaba cansado.. Pero aún así me agarró de la mano, nos sentamos en su cama, que ufff la habitación entera sentía que olía a él, su olorcito a chivo en las sábanas, su olor a bolas de macho. Se me ensalivaba la boca de sentirlo. Me dio un beso de esos bien apasionados, metiendo lengua, yo instintivamente le agarré el bulto que ya estaba morcillón. Se paró y se sacó la camisa, dejando al descubierto su hermoso pecho y panza lleno de pelos. Le agarré el pantalón, acerqué mi nariz y aspiré ese olor a macho chivado tan rico que tenía. Le desabroché, y bajé el cierre. Salía más fuerte ese olor a chivo de un día de trabajo, y a orina, y leche que le había sacado aquel día y que alguna gota quedó guardada en su ropa interior. Ya lo tenía algo mojado, igual que yo con lo caliente que estaba, olí más, y bajé los boxers sucios, y me la metí en la boca con desesperación.
Él me dijo:
Ya extrañabas la verga de papi -No? 
uff bebé que lindo la chupas!
Yo: si papu.
G: Ponela bien dura que te quiero coger bebito.
Yo chupaba mientras lo escuchaba gemir con su voz masculina que me calentaba más, su verga no paraba de largar líquido pre seminal, tanto que en momentos pensé que había acabado porque inundaba mi boca de su jugo de macho.
En un momento me agarró y me levantó, me sacó los pantalones, y toda la ropa de un tirón casi. Me alzó y me tiró en la cama, él se terminó de sacar la poca ropa que le quedaba en sus tobillos. Y se abalanzó sobre mi. Encima mío, me besaba y apretaba a la vez, sentía su peso. Agarró mis piernas, las puso sobre sus hombros, y puso más saliva sobre su verga gruesa y mojada de su jugo de macho. Escupió un gran gallo de saliva en mi hoyito y puso un dedo dentro mío para que entrase su saliva. se agachó sobre mi agujerito y pasó su lengua, la introdujo, como cogiéndome con ella. Uff que linda sensación, algo que nunca había sentido antes. Después rápidamente se incorporó subiendo mis piernas al hombro, empinó su pija, entró de a poco su grueso glande, y lo sentía con locura, me hacía gemir como nunca.
Guille: ufff! bebé está entrando papi en tu culito... Te voy a hacer mío! 
Yo: si papu haceme tuyo! ya soy tuyo! Llename de tu lechita!
Guille: si bebé, no paro de llenarte de mi leche hasta que me hagas un pibe! vas a ver!
Y como una bestia la metió y yo sentí primero un dolor fuerte. pero empezó el mete y saca, y se fue pasando, y lo disfrutaba mucho, tanto que gemía como una perra sin poder controlarlo. Eso a él le encantaba porque lo veía en su cara, y aumentaba el ritmo más y más. La sacaba y la metía con todo por momentos. y en otros donde más disfrutaba esa verga gruesa, la metía hasta los huevos y la movía por dentro como si su pija latiera en mi orto. Bajó mis piernas, y yo lo abracé con estas, mientras bajaba sin sacar su pija de mi culo, besándome frenéticamente y yo bebía su saliva cuando metía su lengua en mi boca.
En esa posición estuvimos como más media hora o más, no sé, en momentos paraba sin sacarla solo para besarme y meter lengua para comenzar de nuevo metiendo fuerte. 
En lo que deja de besarme para decir:
Te voy a llenar de leche bebé! uff como me tenés! ese culo es de papi! 
Dijo eso último y sentí su leche caliente entrando en lo más profundo de mi orto. y yo le apretaba con mi culo su verga para que se quedé dentro y largue cada gota dentro mío. Se acostó sobre mi, yo con los piernas abrazando su torso, y él todavía dentro mío con su verga latiendo y escupiendo las últimas gotas de su leche.
Casi dormido, sale ya con su pija dormida de mi culo, creo que algunas gotas fueron a parar a las sábanas ja. Me agarra y dormimos abrazados, él haciéndome cucharita.
Por la mañana, mientras me apoyaba en esa posición se le paró, y me la metió mientras todavía estaba dormido. Fue muy lindo despertar con él cogiéndome.
Estaba vez cuando sintió que mi culo apretó su pija ya despierto. Aumentó el ritmo como un salvaje. y sin contemplación me la metió con el mete y saca hasta que sentí palpitar su verga dentro mío y largar su rica leche adentro otra vez..
Me dio un beso metiendo lengua y saliva. 
Guille: Buen día bebito!
Yo: Buen día papucho!
Así empezó una historia linda..







martes, 14 de septiembre de 2021

En el camión

Esta historia es de un amigo, pongámosle Juan:

Esto pasó cuando recién terminaba el colegio secundario, ya tenía todo listo para mudarme a la capital a estudiar una carrera universitaria. Con 18 años viviría solo, lejos de la presión de mis padres, estaba ansioso al respecto.

La fecha límite se acercaba y ya necesitaba viajar a la capital, donde vivo se encuentra bastante lejos, es bastante pequeño y como que se conocen todos. Mi padre no se hacía tiempo para llevarme y yo no quería viajar en colectivo porque tenía que llevar muchas cosas conmigo.

Un noche salimos a cenar mis papás, mi hermano y yo, a una confitería en el centro. Ahí mi padre se encontró con un grupos de hombres, apenas los vi me di cuenta que eran camioneros, cumplían todos los requisitos que el estereotipo precisa para delatar a una persona.

Mi papá trabaja con unos distribuidores que abastecen a todos los pueblos cercanos y por eso conocía a muchos camioneros. La cosa es que con mi madre y mi hermano nos sentamos y pedimos la comida, mi padre llego al rato con la novedad de que mañana mismo saldría ya para capital, que uno de los muchachos me acercaría.

A mi al principio no me cayó bien la idea, estaba molesto, prefería viajar en colectivo antes que con un completo desconocido, pero la decisión ya estaba tomada por mi papá.

Esa noche prepare todo lo que me faltaba, casi no dormí, estaba muy ansioso. En la mañana temprano sentí el ruido de una bocina, me acerqué a la ventana y ahí estaba el camionero.

Preparé mis cosas y me dispuse a bajar, cuando llegué al comedor ya podía escuchar la voz del hombre, gruesa y varonil, saludaba a mi madre con toda la confianza del mundo, mi padre llevaba mis bolsos al camión.

-Hola pequeño, vos debés ser Juan.

-Hola que tal, si si soy yo, mucho gusto!

-El gusto es mio compañero, llamame Hernán..

La cosa es que Hernán no aparentaba mas de unos 45 años, pero no llegaba a los 50 como lo supe mas tarde. Estaba bien nutrido, tenia unas piernas enormes y así también sus brazos, tenia una panza apetecible que no le hacia mal a nadie, tenía una gorra de las cuales se asomaba por los costados un poco de su pelo color castaño oscuro, una nariz prominente, enmarcadas por dos grandes cejas oscuras, y sus ojos, café, junto a una barba de unos días.

Todo el pesimismo se me pasó al ratito apenas lo vi, ahí parado junto la cocina de mi mamá, con unos jeans, y una camisa a cuadros prendida hasta la mitad, dejando ver parcialmente su pecho peludo, este hombre era un dios de las rutas, la manera que me sentí atraído por el fue increíble, con mis 18 años ya tenia bien en claro que mi condición sexual era gay, pero nunca un tipo me había calentado así. Siempre me enamoraba de compañeritos o amiguitos de mi edad, yo solo me los imaginaba besándome y hablando cosas del amor, con Hernán fue algo completamente diferente.

Me despedí de mi familia, me prometieron que pronto estarían conmigo para ver como me iba con mi nueva semi independencia, entre en el camión ese y quedé hipnotizado por el olor que había adentro, un olor a macho muy particular, una mezcla de desodorante para hombres con sudor, no se como explicarlo, pero estaba claro que era olor a hombre. Me calentaba bastante.

La verdad es que yo estaba muy tímido, casi no hablaba, si el me preguntaba algo yo respondía de manera cortante, tenía mucha vergüenza no sé porque. Él se dio cuenta al toque de que algo me pasaba.

-Che nene te pasa algo? Estas enojado por algo?

-No… No para nada, por qué lo dice?

-Porque te noto callado y cuando te pregunto algo me contestas mal… Te molesta que te hable? Si querés prendo la radio y seguimos el viaje callados.

-jaja no hace falta don Hernán, la verdad es que soy algo tímido… no sé..

-aahh esta bien entonces hijo, pensé que estabas molesto conmigo o que te incomodaba algo, conmigo no tenés que ser tímido, podés abrirte conmigo siempre que quieras, soy muy buen amigable.

-Ya lo creo que si don Hernán!

Y así chalamos un buen tramo cuando me entró el sueño, a medida que me dormía me iba sintiendo cada vez más caliente, era algo inexplicable jajaj seguramente fueron las hormonas típicas de la edad.

Él se dio cuenta que me dormía.

-Muchacho acostate sobre mi regazo, poné tu cabeza acá y estira las piernas así descansas bien.

Yo le hice caso sin chistar, asenté mi cabeza sobre sus piernas y estiré las mías a lo largo del asiento.

Don Hernán me comenzó a acariciar la cabeza, de forma muy mimosa, casi diría paternal, supongo que para que me durmiera mas rápido.

Y así lo hice, poco a poco me fui durmiendo… Estaba en ese estado en que no sabés si lo que pasa es real o es parte de un sueño cuando noté que Hernán se desprendía el botón de su pantalón, bajaba su cierre y dejaba escapar su pija erecta, que dada a la posición en que yo estaba quedaba justo al frente de mi cara, todo era muy confuso, Don Hernán trató de moverme, lo cual me terminó de despertar, pero entendí la situación al instante, decidí hacerme el dormido.

Me colocó boca abajo sobre su bragueta, por la cual escapaba su pija, me lo metió casi en la boca, erecta, y babeante de líquido pre seminal y ahí la dejó buen rato, yo estaba que me moría de gusto, no podía mover la boca ni mi lengua porque se daría cuenta que estaba despierto.

Él sólo comenzó a mover mi cabeza de un lado a otro, cosa que me encantó. Como queriendo cogerme la boca. Luego de un rato así, decidió estacionarse al costado de la ruta.

Cuando paró, empezó a mover mi cabeza arriba debajo de una muy rápida, estiro el brazo y pasó una mano bajo mis jeans y mi calzoncillo, tocando mis nalgas, buscando mi hoyito y hundiendo el dedo ahí, lo metía y lo sacaba, me estaba volviendo loco.

Yo no aguanté mas y comencé solo a chuparle bien esa pija gruesa y cabezona, babeante de líquidos de macho, cuando él notó que estaba despierto, empezó a gemir de gusto, y dijo un entrecortado "seguí así pendejito lindo!" En un momento, sacó la mano de mi cola y me miró como sorprendido, y con una sonrisa de satisfacción, yo sólo reí y le seguí chupando la chota con muchas ganas.

Él me separó de su pija, me bajó los pantalones y mi calzón, me puso boca abajo, sobre el asiento y me ensartó de una su pija en mi hasta entonces todavía inexplorado ano.

Pegué un grito muy fuerte, me dolió bastante, trataba de sacarlo de encima mío pero no conseguía hacerlo! El me sostenía fuerte, sentía todo su peso sobre mi.

Me penetraba duramente, a los pocos segundos me empezó a liberar de ese abrazo fuerte y le pedía mas.

- Así don Hernán, deme más duro, rompame el culo!

- Así chiquito te gusta,? Ahh pendejo puto, te voy a llenar el culo de leche!

- Si si aahh! aaaah hmm siga así don Hernán, que lindo se siente! hmmm

- Si gozá perra, sentí mi tranca en tu cola, nena toma mi lechita!


Y así estuvimos será cosa de 30 minutos cuando me cambio de posición, me hizo sentarme encima de él, yo de espaldas a el mirando para el frente. Después me dí vuelta casi sin sacarla de mi culo y le dí unos besos con lengua. Su gusto y olor a macho me encendían a mil.

Me senté y lo cabalgue un rato cuando de pronto me agarra la cintura y me lleva bien abajo, dejándome ensartado hasta el fondo, con su pija choreando leche calentita en mi interior.

Cuando saco su pija de mi culo, pude sentir como parte de su semen escapada de mi cola que quedó como una O roja, con leche escurriéndose por los costados de mis piernas.

Me alcanzó papel para que me limpiara, me besó en la boca, y siguió el viaje, como si nada hubiera pasado, charlamos muy bien todo el camino.

Cuando me dejo en mi departamento, me pidió mi número de teléfono, se lo dí y ahora nos vemos de vez en cuando, siempre estoy dispuesto para Hernán.



martes, 31 de agosto de 2021

mi coronel

Un día cruzando el parque cerca de mi casa, me senté en un banco, y en unos minutos se sentó al lado mío un señor ya maduro de 57 años, después me dijo que se llamaba Federico, en aquel entonces, cuerpo morrudo, se le notaba peludo por su camisa con los 3 botones de arriba abiertos, aunque toda la vida había hecho ejercicio por su pasado militar me contaría, tenía una panza que me daba morbo a mi corta edad. Usaba una barba de unos días hermosa con sus canas. Y tenía unos ojazos color miel que me atraían. En ese tiempo yo era delgado y bastante bien parecido me decía mi madurito, ya media en ese tiempo 175 cm y no me gustaba el ejercicio pero siempre tuve linda cola peluda alrededor del orto.

Siempre tuve curiosidad y fantasías de estar con un hombre como él. 

Charlamos un montón aquella vez. 
Desde que comencé a entablar relación con Federico me gustaba decirle mi Coronel por la charla que tuvimos en el parque y porque ése fue su último rango, y un día me invitó a comer, como cualquier comida con un amigo. Salimos y desde esa ocasión noté que me trataba muy amable, muy lindo y todo un caballero. Me hacía reír mucho y yo lo comencé a admirar mucho por todo lo que me contaba. Ésas salidas poco a poco comenzaron a ser más frecuentes y notaba que mi Coronel siempre que había oportunidad me pasaba su mano por mi espada o tocaba mi rodilla o mi cadera, y aveces mi cola fugazmente. Ésa sensación me ponía nervioso pero me gustaba mucho.

Un viernes que salimos temprano me invitó a un restaurante muy lindo y que yo a esa edad jamás hubiera podido pagar. Nos la pasamos súper bien y aunque yo jamás he tomado él si tomó varias copas de vino. Cuando pidió él la cuenta me dijo que sí no quería ir a seguirla un rato en su departamento así lo acompañaba al mismo. Le dije que sí que me gustaría mucho. En ese momento por mi mente ya pasaba cierta excitación y me preguntaba cómo sería su verga.
Llegamos y entramos a su departamento y me pidió que me sentara en la sala. Él trajo un refresco para mi y para él un trago. Se sentó justo a un ladito de mi y todo el tiempo que hablábamos no dejaba de tocarme la pierna. En cierto momento me preguntó si no me molestaba que me tocara la pierna y le dije que no, que de hecho me gustaba. Ésa respuesta hizo que él comenzara a acariciar mi cuello y mi cabello, y en un momento se me quedó viendo fijamente con sus ojos color miel y sonriendo me dijo: me gustas mucho. Yo jamás había estado así con un hombre y menos un señor que podía ser mi papá. Pero eso me hizo sentir escalofríos y mariposas en el estómago. Se comenzó a acercar y me dio un besito muy tierno primero en los labios, luego metió su lengua en mi boca y yo me dejé llevar y eso me excitó mucho. Mientras me besaba comenzó a acariciar mi cuello y luego mi pecho, y con su otra mano la espalda y más abajo, comenzó a sobar mis pezones y se puso a besarme el cuello. Eso me súper excitó más. Inmediatamente me senté arriba de él y me comenzó a sobar las nalgas mientras seguíamos besándonos. Se comenzó a desabrochar la camisa, y luego el pantalón y apareció un monstruo de verga cómo nunca había visto. Era un pene no enorme de largo, quizás unos 18 cm, pero sí lo doble de ancho que mi pene, tenía la cabeza muy rosada y el resto del cuerpo del pene de color café claro. Una verga de señor experimentado, me imaginé a cuántas y cuántos habría hecho feliz. Me puse de rodillas frente a él, le bajé completamente los pantalones y calzones, comencé a saborear con mi lengua primero su cabeza, su verga entera, con algo de olorcito a su pis y su pre-semen salía a montones, que me encantaba, (ufff!) y olí y chupé los huevos que estaban súper ricos con olor a macho sudado.  Me comencé a comer su pija y a meterla lo más que podía en mi boca hasta que tocaba mi garganta, y noté que eso le encantaba por sus gemidos, y cada vez que lo sacaba sonaba como cuando chupas una paleta y mi saliva queda colgando con un hilo de baba de su pija a mi boca. Él gemía y me acariciaba el cabello, me agarraba de la cabeza y me la bajaba a su pija para que no dejara de chupársela. El aroma de su miembro me tenia borracho de sexo y así me tuvo varios minutos.
Me pidió que me parara y obedecí (a partir de ahí siempre lo obedecí), me bajó los pantalones y los calzones, me giro y mis nalgas quedaron a la altura de su cara, con una mano me empujó de la espalda y me recargué en la mesita de la sala mientras le mostraba mi culo. Él acariciaba mis nalgas y estudiaba muy despacio lo que iba a ser de él durante mucho tiempo. Me comenzó a comer el ano y Dios mío, si lengua era larga, era como un segundo pene y la movía increíble. A mi nunca me habían lamido mi hoyito y me enloqueció. Me abría las nalgas con las manos y metía lo más posible su lengua dentro de mi. En un momento me pidió que lo esperara y que ordenó que me acostara en el sillón. Fue a su cuarto y regresó con un frasco de vaselina. Yo estaba acostado ya completamente desnudo y me abrió de piernas con sus fuertes manos. Tomó un poco vaselina en dos de sus dedos a y me la comenzó a untar en mi ano, meterme un dedo despacio, y a darme placer, mientras lo hacía yo solo miraba su fuerte cuerpo, de la misma altura que yo pero lo doble de grande, muy velludo, panzón, y su gran sexo bien parado. De pronto, se puso de rodillas frente a mi, me subió las piernas hasta sus hombros y colocó su monstruosa chota en mi ano, largó un escupitajo a lo bien macho en mi raya peluda. El solo ponerlo ahí hizo que se me pusieran los ojos en blanco. Poco a poco comenzó a meterlo y me dijo que sí quería que parara le dijera. Yo estaba abrazado a su cuello y sentía cómo entraba cada vez más esa poderosa verga y cómo me iba partiendo en dos. Claro que sentía dolor pero era mucho más grande la excitación. Empezó a moverse más y más rápido y sentía sus bolas peludas rebotar en mis nalgas. Me subió más las rodillas al cuello y yo quedé acostado completamente en la cama mientras su cuerpo me abarcaba completamente, cuando acercaba su cara aprovechaba para robarle algunos besos, él ponía su mano enorme sobre mi cara y me la presionaba contra la almohada y el hecho de que me tratara entre tierno y a la vez violento me excitaba más. Me pidió que me volteara, y simplemente dijo: Perrita. Yo entendí su orden y adopté la posición que quería, se puso detrás de mi, y a diferencia de la primera penetración, en ésta no fue despacio, simplemente metió su vergón dentro de mi de golpe, mientras me montaba me apretaba muchísimo las nalgas y me daba muchas embestidas muy fuertes. Las sentía tan calientes a mis nalgas que me dolía. Un poco pero a la vez me encantaba y calentaba más. Yo comencé a revolcarme del placer y sentía mi pija a punto de explotar, y le pedía a mi Coronel que me diera más y que no se detuviera nunca. Yo sentía su sudor cayendo en mi espalda y sus gemidos cada vez más fuerte y fuerte. De pronto él explotó adentro de mi, sentí un chorro de semen caliente que me llenaba completamente, fueron por lo menos cinco chorros seguidos de su leche abundante que me inyectó bien dentro de mi culo. Cuando terminó de acabar me dijo que desde ese momento era suyo. Cuando se salió de mi me agarró de las nalgas y las mantuvo así abiertas y yo sentí cómo escurría algo de su semen de mi ano y escurría por mis muslos. pero cerré rápido el orto para guardar su leche dentro mío instintivamente. De pronto me dio una nalgada y entendí que había acabado, pero no. Me dijo que me volteara y así lo hice. Cuando giré ya tenía su vergón frente a mi cara, me tomó de la barbilla y simplemente dijo: limpialo y así lo hice, con mi lengua se lo lavé y chupé todo el semen que tenía, mientras sentía que se endurecía de nuevo, y agarraba mi cabeza como cogiéndome y de pronto algunas gotas más salían de su verga sin pensarlo las chupé y me las tragué todo con mi boquita. Al terminar se acostó sobre el sofá y yo me acurruqué sobre su pecho peludo, me abrazó y me dio besos en la frente, diciéndome "linda putita de papá" como me hiciste gozar! 
y nos quedamos dormidos.



domingo, 18 de octubre de 2020

El chofer del colectivo

 


Era una noche lluviosa recuerdo, yo estaba esperando el colectivo hacia mi casa y no venía mientras me seguía mojando las zapatillas y el jean debajo de las rodillas porque las gotas golpeaban en la calle con fuerza.
Y entonces viene a lo lejos por fin el condenado colectivo. Al subir noto que la luz está casi apagada, y el chofer me dice que ya se estaba por ir, que era su último viaje. A lo que dije gracias por haber parado. Y me respondió "no hay de qué pibe" con su voz ronca y varonil. 
Él era un tipo robusto con una panza cervecera como dicen, muy sexy a mi mirada. Como no había nadie excepto yo, me senté en los primeros asientos, mientras mis ojos se iban a ese ejemplar de hombre y que veía apetecible. Tanto así que tuve una reacción ahí abajo, y hasta mojé un poco mis boxers con pre-seminal.
Creo que él se dio cuenta y empezó a contarme cosas, como que había sido una jornada larga y que sólo quería llegar a casa y sacarse los zapatos y la ropa.

Yo imaginé la escena y pensaba que suerte debe tener la mujer de él woofff de poder tenerlo cerca..
En un momento de la charla, me preguntó que hacía ahí a estas horas, a lo que le respondí que fui de visita a la casa de unos amigos y se me hizo tarde para volver. ( y me agarró la lluvia! )
La charla va transcurriendo y no sé como sale el tema, que estaba divorciado, y que por suerte vivía solo y nadie lo molestaría.
- Sabes que? Me agarró hambre! me dijo: No te molesta si paro en esa pancheria y me pido algo?
- No, para nada, nadie me espera tampoco. Le dije mientras me miraba a los ojos por primera vez me pareció, esa mirada tan masculina hizo que se me parara de nuevo ja.
- Querés un pancho?
- Bueno dale.
Estacionó y bajó, y me quedé sentado mirándolo desde la ventana extasiado de tanto que me gustaba ese hombre. Entonces me di cuenta que no me había pedido la plata. Rápidamente busqué en mis bolsillos, y noté que mucho no tenía. Me puse nervioso.
Cuando subió le dije:
- No te dí la plata para el pancho me di cuenta.
- Ah todo bien, por hacerte esperar "invita la casa". Dijo con una sonrisa preciosa la verdad.
Comimos ahí, él en su asiento, y yo en el mio, mirándolo de re ojo de vez en cuando.
- No sé si esta rico pero tenía hambre jaja .. Me dijo riendo casi.
- Sabes que yo también.
Y ambos reímos.
Se lo terminó a los minutos, y abrió una lata de cerveza y tomo un sorbo. Me preguntó si quería. Y le dije que no, que gracias. 
Me miró serio, y dijo: 
- No seas tímido, acompañame.
Y a esto, arrancó y seguimos de viaje, mientras conversaba, y cuando di varios sorbos a la cerveza. Me dice:
- Alcanzamela, ahí pedí una pajita para poder tomarla manejando, por favor fijate que creo que se me cayó por ahí. Dijo señalando el piso debajo de sus pies casi. 
Yo me agaché y busqué la bolsita y ahí estaba. En ese momento breve, mi nariz sintió un olorcito a patas, que sentí que me hizo mojar de nuevo mis boxers. Al ver que estaba manejando acerqué con toda la confianza del mundo ya la lata de cerveza con la pajita hasta su boca. Me miró extrañado distraído manejando pero tomo así un buen trago de cerveza. Y otro más. Mientras miraba esos pelos que se asomaban desde la camisa que usaba que tenía los 3 primeros botones sin abrochar.
Miré con un deseo de tocarlo y sentirlo ( wooofff! )
Él tomó otro sorbo más largo y me dijo que la terminara yo. 
- Carlos mi nombre, a propósito, y vos?. 
Me dijo irrumpiendo el ruido del último sorbo que yo daba.
Me sorprendió, y quedé callado unos segundos hasta que le dije mi nombre. y agregó:
- No seas tímido conmigo, ya estamos en confianza hombre ja!
Seguimos charlando, y se me pasó volando el viaje, y ya estaba cerca de casa. Cuando estaba a punto de dirigirme a la puerta para bajar. Me dijo:
- No querés desayunar conmigo? 
Enmudecí sorprendido, y siguió.. Yo vivo cerca a unas cuadras, podemos desayunar en algún lugar por allá si está abierto alguno.
- Bueno. Le dije con voz apagada casi.
- Querés? Que decís? . agregó mirándome profundamente tanto que me derretí.
- Si, dale, estaría bueno. Dije más fuerte.
Y el viaje siguió en silencio unos munutos hasta que llegamos a la zona más céntrica de ahí digamos.
- Parece que no está abierto todavía... Disculpa que te hice venir al pedo.
- No, todo bien..
- Vení a casa, si querés ahí tengo mate o café lo que más gustes.
Me puse colorado, y le dije que si.. Y pensaba que por mi quisiera desayunarlo a él.
Paramos en una casa, estacionó ahí mismo, a un costado. Parecía no había ni un alma en la calle a esa hora, debería ser casi las 6 de un día de primavera. Algo nublado, ya había parado de llover hace rato casi sin darme cuenta de lo distraído mirando a aquel hombrezote hermoso.
Bajamos sin palabras. Yo algo nervioso de ir a la casa de un desconocido y a la vez algo caliente de solo mirarlo y sentir su aroma a macho chivado. 
Se dirigió hacia una puerta que daba a un pasillo, yo lo seguí. Era un pasillo largo mientras caminaba dijo:
- Yo vivo al fondo.
Abrió la puerta, y lo primero que hizo fue desabotonarse la camisa entera. Se sentó en una silla. Y mientras su olorcito a chivo y patas embriagaba mi ser, se sacó los zapatos.
Los olió y dijo:
- Apestan jaja. (Riendo fuerte). Espero no te moleste pero necesitaba sacármelos.
- Todo bien, me imagino.
Por fin hablé después de varios minutos en que lo miraba tratando de ser disimulado. Pero se dio cuenta.
- No mirés tanto que me inhibo jaja
Me puse colorado, y agregó:
- Bebé acercate dale.
Me agarró de la cintura, tocando mi cola casi, y agarró una nalga bien fuerte a esto.
- Que lindo culo! dijo con voz libidinosa. y dijo:
- Puede desayunarte esa cola bebé?
Yo dije si, bajando con la cabeza ya rojo y caliente al sentir a ese hombre hablar.
Entonces me dio un beso, y respondí casi suspirando, metió lengua y saliva y yo degustaba esa boca, mientras su barba de unos días rozaba mis labios enrojeciéndolos de tan apasionado que lo hacia.
( wow que hombre! pensé )
Yo abracé ese cuerpo, aspiré ese aroma a macho chivado que tanto me gustaba y disfrutaba acariciando su pecho y panza peluda.
En un momento bajaron sus besos a mi cuello, y fue woooff una sensación hermosa que salió un gemido. Carlos lo notó y siguió con más afán. Mientras mi pija largaba sus jugos previos.
Agarró mi mano y la puso en su bulto bastante prominente y dijo:
- Mirá bebé como tenés a papito.
Sin dejar de mirarlo lo besé. Y bajé mi cabeza a su pecho besándolo, y lamí sus tetillas, él gemía. Y con su mano enorme y pesada me iba bajando la cabeza con fuerza hacia su panza, y luego hasta casi la pelvis bien peluda. Yo casi absorbía ese olorcito a macho. Creo que lo notó porque dijo:
- Te gusta mi olor a macho? Desabrochó el botón del pantalón y bajó el cierre a esto.
Ahí abajo debe oler fiero a bolas y chota sucia. Querés sentir?
- Si papi. Le dije suspirando.
Aspiré fuerte, y puse mi nariz sobre la tela de su slip blanco, y mientras sentí su humedad también, pude disfrutar su olorcito a pija y bolas de macho riquísimo. ( como me gustaba! )
Bajé sus calzoncillos y salió disparada casi su verga bastante gruesa por cierto, con su cabeza rosada asomando debajo de su pielcita mojada. La tomé y bajé esa pielcita, estaba algo sucia, con olor a meo y pija fuerte después de un día chivando en el laburo. Pero me encantaba así. Noté que estaba largando muchísimo más líquido pre-seminal que yo wow.. Con un deseo enrome la metí en mi boca, y jugué con mi lengua degustando su juguito de macho. Era riquísimo, estaba en la gloria del placer.
Chupé mientras Carlos gemía con voz gruesa diciendo.
- Seguí bebé, que rico chupas! ...Seguí que a papi le gusta... Ya casi tengo el desayuno listo para vos uf...
Mientras chupaba mi boca se inundaba de aquel jugo que no paraba de salir, entre algo salado y dulce me resultó. Y tragaba gota por gota.
Hasta que en un momento gimió bien fuerte y dijo:
- Ahí va bebé, toma la lechita de papi, tragala toda!
Y empezó a largar el primer chorro de leche que fue a mi lengua y sentí su gusto, fue el único que sentí con todo su gusto, ya que después agarró mi cabeza bien fuerte metiéndola hasta casi mi garganta mientras salía otro chorro y otro más. Bastante leche noté. y yo sin pudor la tragué toda.
Seguí chupando hasta que largo la última gota.
- Wow bebé! me encanta como la chupas! me hiciste acabar rapidísimo.
- Todo bien, a mi me encantó tomar tu desayuno recién hecho.
Y reímos. 
A todo esto pensé que me diría que me vaya, y cuando estaba como preparado a irme, me dice:
- Quedate a dormir si querés, me dejaste de cama con esa chupada de pija que me hiciste! Después te llevo. 
Se terminó de sacar la ropa. Y ya desnudo me dijo que lo acompañara a la habitación. Ahí me dijo:
- No seas tímido conmigo y sacate todo. Vení!
Me saqué rápidamente mientras él se acostaba, y se tapaba con una sábana. Ya en la cama me abraza haciéndome cucharita, apoyándome su pija en la raja de mi culo algo morcillona todavía.
- Woooff tenés el culito peludito, parece una conchita bebé! Creo que vas a despertar a la bestía en cualquier momento. Dijo mientras tenía los ojos cerrado haciendo un movimiento que me calentó de nuevo de apoye en mi orto. En un momento noté que casi respiraba con un ronquido suave y pensé "se durmió".





En un momento, ya dormido, siento algo atrás que quiere entrar, me despierto, mientras siento que me besa el cuello y dá mordiscos suaves. Me calenté enseguida que mi culo se movió e hice un movimiento como para abrir mi agujerito. Respondió con un gemido y escupió su mano. La paso por la raja de mi culo y el orto, metió un dedo. Y mandó más saliva y otra tanta a su pija noté.
Y así la fue metiendo de a poco con ritmo constante y sin parar de entrarla. Largué un gemido bien profundo. Él uffó un poco con placer y la metío de golpe. Gemí fuerte mientras sentía que destrozaba mi culo bien adentro. De lo gruesa que era sentía que me desgarraba el orto, pero no quería que sacara, y no lo hizo. La dejó ahí un rato quieta, mientras sentía sus movimientos casi involuntarios de su pija dura como fierro.
Entonces así de costado, cuchareando fue haciendo el movimiento de mete-saca sin sacarla del todo. Primero despacio, y en un momento me abraza hacia su cuerpo y apretándome fuerte acelera el ritmo. Mientras siento su transpiración mojando mi espalda y mezclándose con la mía.
Entonces gruñe fuerte y siento sus espasmos y como va largando más chorros de leche esta vez en mi orto, dentro mi otra vez.
- Que rico culo tenés bebé! te lo llené de leche para hacerlo mio. Me dijo.
- Soy tuyo papu. Sólo pude decir gimiendo y acabando casi al mismo tiempo.


- Quiero verte de nuevo bebé. 
Me dijo al despedirnos y así fue, cada vez que hacía su último turno me llamaba, y yo degusté esa leche y recibí su leche en el orto varias veces más. wooofffff como me gusta ese hombre!

> Ojalá les guste la historia ilustrada con ese dibujante que me gusta y que me inspiró a escribirla. En sus fotos pueden ver el nombre y buscarlo en redes sociales y demás. <





martes, 6 de octubre de 2020

El aroma de un desconocido

 (historia encontrada y corregida por mi)

A punto de cumplir mis 16 años. En ese entonces, tenía una novia. Como casi todos en el secundario. Mantenía relaciones con ella, pero algo, algo, no era completo. No sabía exactamente qué me sucedía. No sabía que lo que me faltaba era un hombre. Lo empecé a saber el día que recibí un paquete en mi casa. Lo había entregado el cartero. Me lo entregó mi madre y me sorprendí porque nunca recibí nada antes.


Tenía mi nombre escrito. Obviamente alguien me estaba enviando algo, pero no tenía remitente. Lo abrí entre emocionado y a la vez nervioso también. Lo primero que vi fue un sobre cerrado que decía: leelo atentamente. Y luego una bolsita transparente. En ella, algo que se veía como tela. Al abrirla, vi con cierta repulsión que se trataba de un slip de hombre de color azul algo gastado.
Suerte que mi madre no estaba allí cuando abrí el paquete. 

Me asusté mucho y fui a mi cuarto para leer esa dichosa carta. 

Quién me está jugando esta broma?, pensé.


Abrí la carta (misma que aún conservo) y leí su contenido. Textualmente dice: 

"Supongo que estarás nervioso, pero quiero que te tranquilices. Soy alguien que no te quiere hacer ningún daño. En realidad nos conocemos, pero no creo que en este momento te imagines quién soy.

Lo que recibiste es el slip que usé los tres últimos días. En él está mi aroma, mi aroma a hombre, mi aroma a verga. Quiero que lo acerques lentamente a tu nariz y comiences a oler. Sé que percibirás mi aroma, y sé que te gustará.

Hazlo... ya!"


Eso era todo. Recuerdo que mi corazón latía muy deprisa. Tenía miedo, y estaba nervioso. Pero lo peor de todo, es que la bolsita con el slip estaba frente a mí, en la caja y la frase de acercarme a él y olerlo se repetía en mi cabeza. No sé por qué, pero lo hice, tal como me había escrito lentamente lo acerqué a mi nariz.
Al principio no olí nada pero luego acomodé la parte donde iría la verga en mi nariz y lo distinguí perfectamente. Sentí el olor de ese hombre... y tenía razón, me gustó, porque mi verga tenía una gran erección al estar haciendo esto.

Me fui al baño, puse la carta delante de mí y el calzón en mi nariz y me pajee... Acabé como hacía mucho no lo hacía... guau...

Escondí el paquete y me quedé pensando quién sería que mandó esto. Tenía que salir con mi novia, pero le hablé para decirle que me dolía un poco la cabeza. Quería pensar y descubrir quién estaba detrás de esto. Seguía pensando en que era una broma, pero no lo era...

Los días fueron pasando y no había noticias. Sin embargo, el slip se convirtió en parte de mi vida. Recuerdo que una noche lo puse sobre mi almohada y oliendo fuertemente, me excité de tal manera que eyaculé sobre las sábanas, haciendo un verdadero desastre.
Mi vida seguía igual, sólo que cada vez quería estar menos con mi novia. Prefería soñar con el hombre de aquel slip. Lentamente le fui poniendo rostro, nombre, cuerpo casi sin querer.

A las dos semanas exactas llegó un segundo paquete. Igual que el anterior. Al abrirlo una nueva carta y en el fondo, tres bolsitas. En cada una vi un slip diferente.

Esta segunda carta decía: 

"Estoy seguro que disfrutaste mi primer envío. Sé que entré a tu cuerpo a través de tu nariz. Posiblemente, no te hayas dado cuenta... pero soy parte de vos. Ya sos mío.

Esta vez lo que te propongo es un juego. De los tres slips, uno es mío. Los otros dos, de dos personas diferentes a quienes les robé su ropa más íntima. Tenés que descubrir cuál es el mío. Cada uno tiene un número. Comenzá a olerlos y descubrime.

Estaremos en contacto pronto".


No podía creer lo que pasaba. En mis manos tenía tres slips y estaba oliendo uno y otro. Me acuerdo que al principio me parecía que nada olía, pero lentamente con paciencia comencé a percibir los olores. Todos me parecían igual. Me ponía nervioso no saber cuál era el de él. Todos eran de la misma talla, así que no podía saberlo por eso.

Pasaron varios minutos en los que me los pasé por la nariz varias veces a uno y otro, y finalmente, lo descubrí. El nº 3 tenía algo especial, un aroma que ya conocía, era el aroma de mi hombre. En otras palabras, el olor de mi macho. Y acariciándome todo el cuerpo me pajeé otra vez. Estaba totalmente enloquecido por lo que me estaba haciendo este desconocido.


Pasaron solo dos días y el teléfono sonó. Al contestar yo, escuché por primera vez su voz. Me dijo: Carlos... decime el número de mi slip. Me agarró totalmente de sorpresa y me quedé mudo. Entonces dijo: "Estoy esperando...". Y solamente le dije: el 3.

Escuché una risa y me dijo: sabía que lo harías... y sí, es el tres. Pronto podrás disfrutar verdaderamente y sentir el olor de mi carne...


Cortó la comunicación. Su voz gruesa varonil me decía que se trataba de un hombre de más de 30 años. Yo pensaba que se trataba de alguien del colegio, pero no... Quién serás desconocido....?

"...pronto olerás mi carne..." Las palabras de este hombre resonaban una y otra vez en mi cabeza. 

Me di cuenta lo tonto que era. -Cómo es posible que le dije que su aroma estaba en el calzón 3? -Cómo es posible que le dijera que había hecho lo que me había pedido? Una y otra vez me decía a mí mismo: sos un estúpido. -Cómo hiciste algo así? Ni siquiera sabés quién es ese loco que anda mandándote esas cosas?! Pero sabe mi nombre, mi dirección, mi teléfono... Comencé a asustarme realmente.

Decidí deshacerme de esos calzoncillos. Era lo mejor. Los tiraría a la basura, la llamaría a mi novia y me iría a pasear. Era lo que tenía que hacer. Pero algo sucedió. En el momento de tener en mis manos su slip, y estar a punto de tirarlo, decidí olerlo por última vez. El aroma recorrió todo mi ser y volví a caer en sus manos, tal como me había dicho. Mi pija se me paró con toda la fuerza dentro de mis pantalones. Tuve que liberarla y comenzar a pajearme mientras olía y olía una y otra vez sintiendo ese dulce olor a macho que me encantaba, hasta derramar una vez más mi leche pensando en aquel desconocido.

Los volví a guardar, decidido a tirarlos... mañana tal vez? me decía a mi mismo. Pero si este tipo me volvía a llamar, le diría que me deje de molestar, que es un degenerado y que lo iba a denunciar. Claro que sí. Así lo haría.

Debía olvidarme de él. Tenía que intentar a volver a ser "normal". Le hablé a mi novia y le dije que necesita verla. Ella siempre fue muy linda conmigo, y además, caliente. Fuimos a ver una película y en el cine comencé a acariciarla, tocarla, a besarle el cuello y la boca. Ella respondía a mis caricias y mi verga respondió también. Me sentí un poco más tranquilo. Seguía siendo "hombrecito".

La llevé a mi casa, a mi pieza y en esa cama donde ya habíamos cogido un par de veces, decidí hacerla mía una vez más. La desnudé y comencé a besarla toda, mi lengua recorrió todo su cuerpo mientras ella suspiraba y gemía. Me acerqué a su vagina, húmeda y deliciosa (?), como siempre (?)... Pero.... Pero.................. El olor! El olor no era el que deseaba oler. El olor era de vagina, y ese día me olió más que nunca a pescado muerto... Mi pija dura se fue achicando con gran rapidez.

-Qué te pasa? Me dijo. No sé... de pronto me mareé, me siento mal. Ella intentó reanimarme... pero mi pija era un lamentable pedacito de carne, casi muerta... "No te preocupes, a todos les pasa alguna vez" me dijo. Es cierto, pero jamás me había pasado a mí. La llevé a su casa y desde ese día nunca más pude hacerle el amor.

Cinco días transcurrieron hasta que él llamó. Eran las 6 de la tarde, estaba haciendo tarea con un compañero del colegio, cuando él me llamó. Tenía la habilidad de sorprenderme siempre:


Hola... me dijo. Reconocí su voz de inmediato... -
Quién habla? dije. "Lo sabes muy bien" respondió con su gruesa y dominante voz. Le dije "Mirá, te voy a pedir que dejes de llamar a esta casa y molestarme". "No digas eso, si te encanta lo que te estoy haciendo..." me dijo. 

Corté la comunicación.

Mi corazón latía rápidamente. Mi compañero me preguntó que me pasaba. Le dije que nada, que ya volvía con él a hacer la tarea. Pero el teléfono volvió a sonar y al ponerlo en mi oreja, él me dijo: "Veo que necesitas un poco más de mi tratamiento. Estaremos en contacto". 

Y esta vez cortó él.


-Cómo sentarme a hacer ahora tranquilo la tarea? Estaba re nervioso. 

-Qué quiso decirme con lo del "tratamiento"? Hice el esfuerzo y me senté a estudiar. No sé como lo logré, pero terminamos la tarea y mi amigo se fue. Yo salí a tomar un poco de aire a la calle. Necesitaba caminar y pensar.

Descubrí que algo nuevo sucedía en mí. Mis miradas se dirigían a los hombres, pero no a los de mí edad, sino a los de 30 o más. Miraba sus bultos, miraba sus rostros, sus ojos. Caminaba y caminaba y en una oportunidad, vi acercarse un hombre maduro hacia mí. Tenía unos jeans azules algo ajustados y una camisa blanca con 3 o 4 botones abiertos, de la cual salía parte de su vello en el pecho. Cuando lo miré a los ojos, al estar ya cerca de mí, mi mirada se cruzó con la de él. Él también me estaba mirando. Me quedé inmóvil, casi petrificado. En algún lado había leído que los gays se descubrían entre sí a través de las miradas. Me di vuelta y el tipo estaba parado mirándome. Me puse a correr, y a correr.

Llegué a la casa agitado y me tiré en la cama. La respiración comenzó a calmarse, pero mi pija comenzó a erguirse, pensando en ese hombre que me resultó muy atractivo en la calle, maduro con barba de unos días, y esa camisa que dejaba ver sus vellos del pecho guau me encantó, a quien en mi fantasía le asigné la voz del teléfono y por supuesto, el aroma de esa verga que tanto deseaba y me hacía agua a la boca.

El tal "tratamiento" llegó unos días después. Una caja como las anteriores. En la parte externa decía: Abrila a las 8 de la noche. Eran las dos de la tarde. -Por qué tenía que esperar? La iba a abrir cuando yo quisiera, pero no lo pude hacer. Sentí que tenía que hacerle caso, era su forma de jugar conmigo, de dominarme, pero en realidad, y sin haberme dado cuenta, él ya se estaba apoderando de mí enteramente.

A las 8 en punto abrí la caja y otra vez adentro había una carta y un nuevo slip en su bolsita. Esta vez la carta era más extensa:

"Vas a hacer todo lo que te diga. Primero quiero que vayas a tu habitación, que te acostés en la cama y te desnudes totalmente. Luego, sigue leyendo la carta...". No lo dudé ni un segundo. Afuera toda la ropa. Mi verga ya estaba durísima. Seguí leyendo:

"Esta vez mi slip tiene algo diferente... no sólo está en él mi aroma, mi olorcito a macho, sino también una gota de mi semen... Lo podrás encontrar en la parte delantera del slip. Quiero que lo pruebes con tu lengua, porque será la primera gota que entrará en vos. Además, coloqué un polvito blanco en la zona de mis huevos. No lo quites. Ese polvito ayuda a que el olor se sienta con más fuerza, tal como a vos te gusta. Disfrutá de este tratamiento, gozá con ganas y tené el teléfono a mano. Es posible que te llame".

Agarré con cuidado la bolsita y saqué este tercer slip de él. Enseguida vi el polvito blanco, y tal como me había dicho, me esforcé para que nada se cayera. Distinguí y sentí la humedad en la parte delantera del slip. Me daba un poco de asco, pero mi lengua recorrió esa parte con gusto y placer la verdad. Realmente, no me di cuenta de mucho, pero la sola humedad me calentaba.

Era el momento de oler a este hombre con este producto que le había colocado para incrementar su aroma. Decidí aspirar con todas mis ganas. El aroma entró con fuerza. Realmente olía fuerte, riquísimo. El polvito blanco entró por mis fosas nasales. Seguía oliendo y oliendo, pero algo me estaba pasando. Me estaba mareando un poco, pero estaba muy excitado y caliente. Mi cuerpo ardía. Pasaba mi mano por la verga y sentía que iba a acabar ya, por lo que la sacaba. Pero cuando me acariciaba mi pecho, o las piernas, sentía que todo en mí era electricidad. No podía dejar de oler su aroma, su olor a macho que había dejado en aquel slip y el polvito blanco estaba en toda mi cara, pero en especial, más en mi nariz.

No escuché el teléfono, ya que de la calentura que tenía estaba prácticamente "volando" cuando mi vieja golpeó la puerta y me gritó: atendé que te están llamando a vos!. Sabía que era él, y así, acostado, desnudo y con su slip cerca de mi nariz, le dije: Hola.



-Cómo estás, bebé?

-Bien papito... contesté

-Bien... caliente?

-Sí,
conteste suspirando casi gimiendo.

-Casi no podés hablar, no? La excitación es enorme, no es cierto?

-Así es...

-Decíme que hacés.

-Me toco, me acaricio y te huelo.

-Te gusta mi olor?

-Me encanta papi!

-¿Cómo está tu verga?

-Durísima, le dije.

-No quiero que te la toqués más.

-No puedo evitarlo.

-Dije que no te la toques más! 
(dijo en tono serio y fuerte con su voz gruesa)


-Por qué?

-Porque tu verga dejará de ser el centro de placer de tu cuerpo y mi verga será tu mayor placer.


No sabía que me pasaba... Estaba excitado pero había algo más. Ni siquiera mi voz era normal. Sentía que todo mi cuerpo estaba caliente, toda mi piel. Dejé de tocar mi verga al instante que me dijo.


-¿Te sientes raro?

-Sí, un poco.

-Pero muy excitado. Más que nunca -no?

-Así es.

-Es producto del tratamiento. OLÉ UN POCO MÁS BEBÉ!


Así lo hice.

-Sabes que son los Poppers?, me preguntó

-No la verdad, le dije

-Ya te lo explicaré otro día, pero ahora quiero que humedezcas un dedo tuyo y comencés a acariciar con su humedad tus pezones.


Cada palabra suya era una orden. En apenas un segundo mi dedo humedecido con mi saliva giraba alrededor de mis pezones. Los cuales se pusieron muy duros, muy rápido.


-Te gusta tocarte ahí?

-Se siente muy lindo.

-No dejes de hacerlo, son tus tetitas, precioso.

-Me acariciaba más y más. Nunca había sentido tanto placer en esa zona como ahora.



-Vuelve a chuparte un dedo y así, acostado, levanta tus piernas y llevalo a tu culito.

-Sí papito.
Le dije como aniñando la voz.

-Acaríciate el agujerito despacito y deja que tu dedo empiece a entrar en vos.

-Sí, sí... Le dije suspirando

-Te encanta, no es cierto?

-Sí, y mucho, me calienta muchísimo

-Pero sabes que tu culito necesita algo más que un dedo, no?.

-Sí

-Decíme que es... decímelo bebé!

-Vergaaaaaa!


Cortó la comunicación y yo seguí acariciando mi cuerpo, hasta derramar mi lechita sobre mi pecho sin tocármela. Por primera vez, probé mi semen. Estaba aprendiendo rápido, demasiado y me encantaba.

Necesitaba que me llamara nuevamente, pero el "malvado" no lo hizo en ese momento.

Mientras intentaba despejar mi mente y limpiarme, sabía que estaba perdido. Alguien había descubierto el secreto más profundo que tenía. Tan secreto, que ni yo mismo lo conocía totalmente. Tenía mucha culpa de haber hecho lo que hice, de haber cedido a ese hombre, de haberme dejado llevar al placer total, haciendo lo que él me decía.

Seguía un poco aturdido, mientras iba guardando todo lo que él me había enviado. Me preguntaba quién sería, pero al mismo tiempo intentaba no saberlo, porque me daba mucho miedo. Era una mezcla extraña de sentimientos. Por una parte lo deseaba, era indudable. Pero por el otro, quería que desapareciera, que me dejara en paz.

En el fondo sabía que no tardaría en descubrir quién era. -Qué haría entonces? Acaso me escaparía o por el contrario, iría con él y dejaría que pase lo que tarde o temprano iba a suceder?

Tenía muchas dudas. Pero él no me dio demasiado tiempo para más dudas. A los tres días, la duda se develó.

Como todas las mañanas salía a las 7 a tomar el colectivo que me llevaba a mi colegio. Pero esa mañana, un auto se detuvo en la parada del bondi. Por el parabrisas percibí la imagen de un hombre, que me miraba profundamente. Un hombre que se me hacía conocido, pero a quien no distinguía muy bien. Y del espejito retrovisor, colgaba algo. Yo esperaba el colectivo, pero miraba hacia el auto ahí parado y finalmente distinguí que del espejito colgaba una bolsita idéntica a las que me había enviado mi hombre, mi macho.

Comencé a caminar... En el fondo sabía que era él. Mi corazón latía muy fuerte. Caminé y me di cuenta que el auto avanzaba. Se puso al lado mío y la ventana se bajó. Escuché su voz: "es hora de que subas", me dijo con su voz gruesa y masculina. Lo miré y lo reconocí: era Alberto, un señor que trabajaba en la papelera de la esquina de mi casa y que desde hace años lo conocía. No podía creer que fuera él.

Me detuve y lo miré: -Subís o preferís ir al colegio?


No le contesté. Estaba totalmente petrificado. No podía siquiera pensar qué hacer. Lo vi tomando la bolsita del espejito y mostrándomela me dijo: subí, que esto es tuyo. Sus ojos y su mirada penetraban mi cabeza: ojos cafés claros que me estaban deslumbrando. La bolsa en sus manos y su mirada hicieron lo suyo: abrí la puerta y entré al auto, sin siquiera prestar atención al hecho de que alguien pudiera haberme visto.

Alberto se sonrió, cerré la puerta y arrancó. "Olelo, sentí su olorcito", me dijo, "quiero verte haciéndolo". Abrí la bolsa y me reencontré con su aroma... Realmente me enloquecía. Mientras manejaba, él me miraba y se sonreía, era hermoso, mientras yo cerraba mis ojos y me entregaba al placer de ese olor a hombre que emanaba su ropa más íntima, que me estaba dando este hombre, con sólo su puro aroma a macho.


"Quiero verte pajeándote", me dijo. Mi mano se fue directo a mi verga, y por sobre el pantalón comencé a acariciarme. Él detuvo el carro y me miró fijamente. Era realmente atractivo tan macho: su pelo castaño oscuro, sus ojos hermosos, sus labios... y por supuesto, un cuerpo que recordaba muy bien; 
corpulento, grandote, macizo, con algo de panza cervecera como le dicen, muy peludo porque siempre se notaba en las camisas que usaba ya que no abrochaba los primeros botones, y esa barba de unos días que lo hacían ver tan masculino y macho. En realidad, lo tenía bien visto... Aunque jamás imaginé que fuera gay y que yo iba a estar ahí, a solas con él, en su auto. Mirándolo a la cara mientras me tocaba, seguía acariciando mi pija por sobre el pantalón mientras seguía oliendo su calzón tan rico.

Él tomó mi mano y me dijo: creo que no entendiste lo que te dije el otro día por teléfono. Te lo recuerdo: a tu placer lo debes encontrar en otra parte del cuerpo. Tu pija debe permitirle al resto de tu cuerpo poder gozar. Se acercó lentamente y apoyó sus labios en los míos. Jamás había besado a un hombre. En realidad, no sabía qué hacer. Pero no tenía que saber hacer nada, él lo hacía todo.
Su lengua humedeció mis labios, y mis ojos se fueron cerrando mientras sentía como su lengua se introducía en mi boca. Era una boca experta, supo agarrar mi lengua e invitarla a gozar con la suya. Acercó sus labios a mi oreja y me susurró: -Te gusta? Y sin poder imaginar otra cosa, simplemente le respondí: Me encanta.

-A dónde me llevas? le pregunté. Logré tener un momento de lucidez. Yo tendría que estar yendo a estudiar. Él simplemente me contestó que estaría de regreso en mi casa exactamente a la hora que llego todos los días. Agregó sonriéndome que no me preocupara por los estudios de ese día. En realidad, me dijo, hoy aprenderás más que todos los días de tu vida.

En pocos minutos llegamos al destino. Se detuvo en el estacionamiento de un edificio. Ahí vivía.


-Tenés miedo? me preguntó.

Un poco, le dije.

Sabes que no voy a hacerte daño, verdad?

Creo que lo sé. (lo miraba y era simplemente hermoso!).

-Querés que te lleve al colegio y no te "moleste" más?

No supe qué contestar. Me estaba dando la oportunidad de huir de toda esta situación. Claro que tenía miedo y estaba muy nervioso. Tenía yo apenas 16 años y él le calculaba tendría 35 o más.

No sé, le dije finalmente.

-Cómo no sabés? Humedeció un dedo suyo en su boca y luego lo acercó a mis labios. Mis labios instintivamente lo recibieron.

-No sabés? Volvió a preguntar.

-Querés que todo se termine acá?

Me moría por decirle que no, que quería estar con él. Pero por el otro lado sabía que estaba dando un paso sin retorno. Y si bien me excitaba la idea, me daba pánico.

No sé, volví a decirle.

Tomó mi mano izquierda y la llevó a su entrepierna. Mis dedos pudieron sentir la dureza de su verga. Era la primera vez en mi vida que tocaba una pija que no fuera la mía. Por supuesto que con el pantalón no me permitía sentir mucho, pero podía darme cuenta del tamaño, y también grosor, y del estado de excitación en el que estaba Alberto.

¿Decidís vos o decide ella (refiriéndose a su verga)?

Me quedo, le dije finalmente y una sonrisa de triunfo asomó en sus labios. Una sonrisa excitante y muy varonil, que me enloqueció verle.

Sacó mi mano de su entrepierna. Me dijo que bajara el calzón que me había dado y que bajara del auto. Nos dirigimos juntos, en silencio, hacia el ascensor. Me dijo al oído que actuara con total normalidad. Pasamos al lado de un par de ancianos y entramos al ascensor. Al cerrarse las puertas, puso su mano derecha en mis nalgas y me dijo: me vuelve loco tu culito.

Las puertas se volvieron a abrir y me condujo a su departamento. Abrió la puerta y entré al que sería desde ese momento el santuario del placer. Estaba en penumbras, algo de luz del día pasaba por entre las cortinas. La sala estaba elegantemente decorada, un tapete blanco de mucho pelo, sillones, muy bonito. Algo había en el ambiente que me agradaba. Rápidamente me di cuenta que era el aroma, "su aroma".

Alberto había logrado desarrollar en mí el olfato de una manera extraordinaria. Ahí percibí con claridad el olor a Alberto, a este hombre, a este macho que me excitaba cada vez más y más.

Y ahí estábamos. Sólo los dos. Uno frente al otro. Yo, sin animarme a hacer nada. Él estudiándome, mirándome. Quien sabe qué tenía en su mente hacer conmigo.

Quería chuparlo todo, desnudarlo, gozarlo. Pero él hacía todo con cuidado, con detenimiento, sin prisa, y yo, simplemente actuaba en base a lo que él dijera o hiciera.

Se sentó en un sillón y yo me quedé parado como a dos metros de él. Abrió sus piernas y apoyó su mano en su entrepierna, en aquel lugar que había disfrutado mi mano en su auto. Lo veía apretarse la verga por sobre el pantalón, mientras me miraba profundamente.

Desnudate, me ordenó. En pocos segundos estaba frente a él, sin mi camisa, sin mi pantalón, sin mis zapatos. Sólo, frente a él con mi slip azul oscuro. Él miraba cada movimiento mío, y su mano acariciaba su entrepierna, mientras mis ojos estaban fijos en él.

Su mirada se endureció. Te dije que te saqués la ropa! Entendí que me exigía sacarme el calzón. Lo hice, y me sentí realmente desnudo frente a él. Mi verga estaba totalmente dura, apuntándolo.

Vení! Acercate. Y al hacerlo, pasó su lengua por mi pecho rápidamente como degustándome. Me gusta tu sabor, me dijo... Te voy a comer todo, bebé. Y su lengua se dirigió a mi tetilla derecha, misma que reaccionó inmediatamente. Mis ojos se cerraron, mientras sentía a este hombre que me hacía vibrar. Mi mano se fue a mi verga, necesitaba acariciarla mientras él lamía mi pezón. Tenía una fuerte erección. La excitación era enorme.

En ese momento Alberto me separó de él. Tropecé y caí al tapete. Se levantó y me impidió levantarme. Mirarlo hacia arriba era muy impactante. Y a la vez... Era hermoso...


Te dije que no te tocaras la verga... y lo has hecho una vez más. Debes aprender a obedecer, bebé, si no tendremos problemas. Se agacho hacia mí y con su mano agarró mi pija. El sólo sentir el calor de su mano en mi verga hizo que casi que acabara en ese instante. Pero él comenzó a apretar la base de mi verga con fuerza.

-Te duele?, preguntó.

Un poco respondí.

Apretó aún más. La apretaba cada vez más y me miraba directo a los ojos. Me dolía. No estaba recibiendo placer en ese momento.

Repite, me dijo: mi verga es la única que gozará acá. No hay otra verga acá más que la mía.

Comencé a repetir palabra por palabra mientras el dolor se acrecentaba en mi verga, y para mi sorpresa, ella comenzó a disminuir de tamaño. En realidad, el dolor había provocado su efecto.

Soltó mi pene, pero éste ya no era lo que era hace unos minutos.

Tomó mi cabeza y la hundió en su entrepierna.

Decime qué querés, decímelo bebé.

Tu pija, le dije, tu verga, por favor.

Dejó mi cabeza y comenzó a abrir su cinturón. Yo lo miraba desde abajo. Era un hombre muy excitante. Abrió el cierre y con un suave movimiento de cinturas, dejó que el pantalón cayera al suelo. Tenía puesto un slip idéntico a los que me enviaba. El bulto de su verga era impresionante. Y mi nariz podía percibir su olorcito a bolas tan rico!

Finalmente, comenzó a bajar su slip y su carne se levantó grandiosa. La miraba yo desde abajo y se veía enorme. Se me hacía agua a la boca de sólo verla. Él se la acariciaba y me miraba dominantemente.

Tomó mi cabeza y me dijo con dureza: Esta es la única verga entre vos y yo. Repítelo. Lo hice y su verga, estuvo frente a mi rostro, gorda, gruesa, dura, caliente, palpitante, deseosa de que me rindiera ante ella.

Olela, sentíla e identificala, bebé. Me acerqué y efectivamente, era su olor, su aroma, ese olor a bolas de macho que tenía bien conocida mi nariz.

Aspiré profundamente, y me dejé llevar por los caminos del placer que sólo dos hombres saben darse mutuamente.

Es increíble lo que me había sucedido en apenas semanas. No podía creer que estuviera ahí, mirando una dura e imponente verga de un hombre que me excitaba tan solo mirarme y decirme unas palabras.

Al acercarme y oler su verga, tal como me lo había indicado Alberto, vi asomarse en la punta de ella una gota que brilló con la luz del cuarto. Él se dio cuenta que yo había visto esa gota, se sonrió como solo él sabe hacerlo, hermosa sonrisa, pasó un dedo por la punta de su pija y la tomó en él.

Levantate, me ordenó. De pie frente a él, comenzó a decirme que era el momento de comenzar a desarrollar mi gusto al semen, a la leche de un hombre.



Pondré esta gota en tus labios. Quiero que con tu lengua la disperses en tus labios y la saborees. Será el sabor más deseado por vos a partir de este momento. Tendrás sed de leche y esa sed nada la podrá satisfacer más que el néctar de tu hombre. Nunca estarás satisfecho. Siempre querrás más y sabrás cómo conseguirla.

Puso el dedo en mis labios e instintivamente los cerré, saboreando esa extraña gota y también la piel de su dedo. El sabor me resultó un tanto extraño, aunque no pude definirlo más porque en definitiva sólo había sido una pequeña gota.

Mi leche ya está en tu cuerpo, dijo Alberto con aire de supremacía sobre mi. Mi leche te irá convirtiendo en lo que yo deseo. No podrás evitarlo. Formo parte de tu ser...

Apretó levemente su carne y una gota más abundante asomó, repitiendo lo anterior, sólo que en esta oportunidad pude sentir mejor el sabor. No sé si me gustó, pero el solo ver el goce que le producía a Alberto verme saborearlo, vencía cualquier resistencia en mí. Y finalmente me gustó muchísimo.

Esto es solamente una muestra gratis, me dijo. Apenas una probadita, porque ya es momento de llenarte con fuerza y potencia de mi leche, no te parece?

Apoyó sus labios en los míos y penetró con su lengua mi boca. Otra vez me estaba besando y yo me derretía en sus brazos. "Me gusta el sabor que tiene mi leche en tu boca", me dijo. "Sabía que seríamos una buena combinación".

Su verga era admirable. Se mantenía enorme, tan dura que me fascinaba. No importaba si se distraía o platicaba algo. Todo el tiempo su dura carne se imponía. Sabía que esa verga y ese hombre harían en mi lo que quisieran. Por su parte, mi verga se mantenía quieta. Cuando intentaba crecer, dolía, por lo cual permaneció ausente.

Me tomó el rostro y mirándome con dureza me dijo: Ahora, vas a mamar mi verga. La quiero toda dentro de tu boca. Y no quiero niñerías, me entendés. Nada de grititos ni de arcadas. Toda tu vida quisiste tener una verga en tu boca y ya lo habrás soñado y deseado más de una vez, no es así?


"Escuchame bien, vas a chupar mi venga hasta que acabe en tu boca. Pero por ser hoy la primera vez, sólo mi primer chorro lo recibirás y tragarás, luego podrás sacar mi verga de tu boca y dejar que te riegue tu pecho con mi leche. Está claro?".


Sí, Alberto, todo lo que quieras.

Me arrojó al piso y nuevamente vi su deslumbrante verga. Acerqué mis labios hacia ella, y luego de percibir su olor una vez más, dejé que me vaya entrando lentamente. Él tenía razón, pero con su experiencia y mis ganas, las cosas iban bien. Su mano estaba en mi nuca. Presionaba suavemente, pero lentamente esa presión comenzó a aumentar y la rapidez en que su carne entraba en mi boca iba en aumento.

Mientras mamaba él me decía todo el tiempo cosas: "chupa bebé, dulce, chupa mi pija... siempre lo deseaste aunque no lo sabías. Necesitaba que lo supieras y no perdieras tiempo enredándote con esas tontas. Sos mío y sólo mío, saborea a tu macho, chupa mi verga, así disfrutá...

Apenas podía respirar, sentía que me ahogaba, pero mi calentura era tal que no podía dejar de chupar y chupar, hasta que el momento anunciado llego. Lo supe porque la presión en mi nuca se hizo más fuerte. Sentí los movimientos en su verga y una fuerte explosión de esperma entro por mi garganta, quedando parte en mi boca. Alberto sacó rápidamente su verga (tal como lo había dicho) y siguió disparando en mi pecho, que recibía más y más leche. De mi boca, salía parte de su esperma pero no lo dejé escapar. Me deleité con su leche y él se dio cuenta, y sonrió como sólo él sabe.

Con su mano desparramó su leche por todo mi pecho. Era mucha cantidad y estaba sorprendido de su poder. Y lo más impresionante: su verga que permanecía durísima como un mástil a pesar de lo que había sucedido. Me la pasó por mi boca y dijo: Limpiala. Yo aproveché y saboreé un poco más de su lechita.

"Agarra mi verga con tu mano", me ordenó. Siente su potencia, su dureza. Siente el poder que tiene sobre vos.

Y vaya si lo tenía... era impresionante.

De pronto, se desprendió con dureza de mi. Salió de la sala hacia su habitación y trajo de ahí su celular. Me lo dio y me dijo: Hablale a tu novia y dile que ya no seguirás la relación con ella. Inventale lo que quieras, pero acaba con ella ahora.

No podía creer que me estuviera diciendo eso. Me dio el celular y yo lo miraba atónito. Le dije que no me obligara a hacer eso, que yo la quería y no sé que más.

Acercó su verga a mi cuerpo y me dijo drásticamente: ella o mi verga. Elige.

No me hagas esto, por favor, le lloré.

Olela!, vamos!, sentíla!, me ordenó. Y al hacerlo, no tuve ninguna duda. Haría cualquier cosa por esa verga. Estaba totalmente sometido a ella y a este hombre.

Le hablé a mi novia. Le dije que me disculpara, pero que ya no sentía lo de antes. Ella se puso a llorar y me dijo que me había sentido distante el último tiempo. Su llanto me hizo mal y Alberto lo notó, porque me acercó su verga nuevamente para que viera su tamaño y la desee más y más.

Mi novia se convirtió en segundos en cuestión del pasado. Esa verga, sería mi presente y futuro.

Bien bebé, me dijo... es suficiente por hoy. Sé que quieres que te haga mío, pero eso no será hoy. -Sabés por qué?

No, no entiendo por qué, le respondí.


Por dos motivos: el primero es técnico. Tu culito es muy pequeñito. No está preparado para recibir a tu hombre. Hay que darle tiempo y cariño para el día en que entre dentro tuyo.

El segundo: para que un hombre te coja, debes desear ser cogido. Desearlo con desesperación. Sentir que es lo único que deseas en la vida. Y ese momento, aún no llega. Quiero que llegue el momento en que me pidas, que me ruegues, me supliques que te coja. Ese día llegará rápidamente, pero no es hoy.

Date vuelta, me dijo. Puso sus manos en mis nalgas y las tocó con lujuria. Parado detrás de mí me ofreció uno de sus dedos y me dijo que lo chupara. Yo lo hice, como si fuera su verga. El sabor de su carne me encantaba. Sacó el dedo de mi boca y lentamente lo fue haciendo entrar en mi culo.

Comencé a gemir de placer, pero también de dolor. Lo sacó y me dijo: tal como lo tenía previsto. Está muy pequeño, y mi verga, ya la has visto, necesita un culo más grande para ser recibida.

Esto lo arreglaremos muy pronto. Trajo un estuche de madera y en el cinco tubos negros de diferentes diámetros con una base. Tomó el más delgado y me dijo que lo iba a meter en mi culo. Sentí lo que hacía, y sentí como me iba rompiendo mi cuerpo. Me dolía, pero él no se detuvo. En pocos segundos sentí que todo el tubo estaba en mi interior.

Se detuvo: me miró y me dijo. Lo usarás dos días enteros. Solo te lo sacarás para cagar. El resto del tiempo debe estar bien dentro de tu culo. Incluso para dormir. Tu slip no dejará que se salga. Usá uno ajustado.

Mientras tanto, sólo desearás mi verga. Podrás pajearte por mí las veces que quieras. Pero no te podés lavar el pecho. Oíste? Ahí llevas mi esperma, mi leche, mi escencia, igual que en tu interior bebé.

Vestite, me ordenó. Por hoy es suficiente. Pero antes de irte, quiero que entres a ese cuarto y mires lo que hay en la pared. Me vestí y con gran curiosidad entré. No esperaba ver lo que ví.

En la pared había clavadas en un marco de corcho, cerca de 15 fotos mías. En algunas estaba solo, en otras con mi novia, en otras con mis amigos del colegio.


-Qué es esto? le dijo con un poco de miedo.

Esto significa que fuiste elegido para ser cogido por mí. Te deseo desde hace tiempo y trabajé para que esto se haga realidad. Ahora, deberás desearme tanto como yo a vos, para que te coja, para que te haga mío, para que no deseas nada más que mi verga en tu cuerpo, dentro tuyo. Entendés?

Otro beso suyo impidió que contestara mientras que su mano obligó que la mía fuera una vez más a su verga, que una vez más comprobé que seguía dura como el hierro.

Era hora de finalizar esta sesión. Me llevó a mi casa, mientras mi mano estuvo nuevamente sobre su pantalón. Se despidió de mí en el auto, delante de mi casa, dándome un beso impresionante de lengua. Yo tenía miedo que alguien me viera, pero él me dijo: no podrás ocultar esto mucho tiempo. Acordate: sos mío.... mío.... sólo mío. Pajeate y pensá en mí. Deseame cada vez más y cuando el deseo sea intenso y tu culo esté listo, búscame. Ya sabes donde encontrarme. Ahora bajate.

Bajé del carro y él se fue... intenso como siempre. Se que en unos días mas iré a buscarlo...

Al entrar a casa, rápidamente fui a mi pieza y ahí ya sentado en mi cama.. Agarré uno de los slips que me había dado, era uno blanco, y comencé a extenderlos. Me percaté de que tenía todavía manchas de residuos de orina por delante, además de que había dejado dos vellos púbicos. Lentamente llevé los calzoncillos a mi nariz, dando una fuerte y profunda olfateada. Oh! ese aroma a macho hacía que cerrara los ojos y me perdiera, después comencé a lamer la zona donde van el pito y los huevos y me sentía morir. Estuve oliendo y lamiendo su calzoncillo, hasta que mi excitación provocó que me estorbaran mi ropa. Gradualmente me despojé de mi ropa, hasta que estuve desnudo y ya acostado, tomaba los calzoncillos de mi macho y los pasaba por mi nariz. Como el pito ya lo tenía bien duro y parado, aparte de que me dolía, procedí a dar fin a la sesión de aquel día y acabé. Entre el aroma, mis pensamientos y la calentura de aquella ocasión.

Y mi calentura y mi deseo hacia Alberto fue aumentando día a día..

Hice lo que él me dijo, y a los cinco días ya ponía el más grande de los tubos que me dio..

En una tarde no aguanté más y fui a aquel edificio. Llamé por el portero. Me hizo pasar, subí hasta su depto. 

Abrió la puerta y no pude contenerme, porque lo abracé, y lo olí, aspiré ese aroma de mi macho que tanto me gustaba.

-Hola bebé. Estas listo para mi verga?

-Si, Le dije con ojos de deseo.

Él sonrió de nuevo, guau, como me puede esa sonrisa, es hermoso.

-Hoy estoy todo chivado, todavía no me bañé. Me dijo

-Mejor para mi, y se me notaba en la mirada que se me hacía agua a la boca.

Me agarró de la mano, me llevó a su habitación.. Ya ahí, puso sus manos sobre mis hombros y me arrinconó hasta la orilla de la cama. Quedé sentado en la orilla del colchón, cuando él se sacó su camisa. No le quitaba la vista de encima, quedé pasmado por la hermosura de macho al ver su torso peludo y panza al descubierto. De pronto me dijo: Entonces que. vas a querer? yo lo miré a la cara y le dije que si. Él estando de pie, se sacó el cinturón y se bajó sus pantalones, quedando solo en calzoncillos. Ya se le notaba su gran bulto.

Mirar su cuerpo así me dejó anonadado otra vez, entonces preguntó: Me vas a ayudar o querés que todo el trabajo lo haga yo? Puse mis dedos sobre el elástico del slip que llevaba puesto, pero en lugar de bajárselo pegué rápidamente mi cara contra su paquete. Respiré y respiré su aroma como desquiciado mientras frotaba mi cara contra su bulto. Él me dijo: Si. ya sé bebe que te vuelve loco mi olor, ya sabés de donde viene todo eso, el me apartó de su paquete y procedió a bajarse lentamente el calzoncillo. Cuando apenas le ví el pelo del pubis me calenté, pero me quemé por dentro al ver que su miembro rebotaba al ser liberado del slip.

Miré su verga recta, gruesa y sus bolas también grandes coloradas y peludas. Mi papá puso su mano sobre mi cabeza y dijo: "dame una buena chupada de pija que vos sabés dar bebé" Ya iba a meter su pija en mi boca, cuando vi que jaló su prepucio para atrás y me ordenó que la devorara. Comencé por tragármela toda y después chupaba de arriba a abajo, desde el pubis hasta la punta dentro de mi boca, saboreándola. Con mi boca podía sentir que su miembro se ponía más duro todavia, palpitaba bastante y sus venas se le marcaban más y más. Seguía las indicaciones que me diera, a veces me pedía más lengua, que le echara más saliva, en fin, todo lo que fuera necesario para complacer a mi hombre. Al cabo de unos minutos, podía oír que le arrancaba unos gemidos bestiales; Veía por el espejo que lo tenía con toda la cabeza atrás.

Despegó mi cabeza de su miembro y se acostó en mi cama, puso las manos detrás de la cabeza, abrió las piernas un poco y me dijo: "ahora mama mis huevos". lentamente me subí a la cama y cuando tuve sus bolas cerca de mi cara, metí ambas a mi boca. Las metía, las sacaba, chupaba una, luego la otra y daba lengüetadas a su escroto; Los pelos de sus partes me acariciaban la nariz y la frente, me acuerdo y me excito tanto. Además su olor fuerte a bolas, a macho, me inundaba todo. Cuando lo miraba a la cara tenía los ojos cerrados, a veces los tenía en blanco, cuando me miraba me decía: Qué me estas viendo? tu trabajo está allá!

Hubiera seguido saboreando más sus huevos, pero el me dijo que le volviera a chupar la verga; que esta vez se la dejara muy salivosa, porque me iba a hacer suyo. Desesperado intentaba dejarle la pija lo más baboso que se pudiera, más todo ese pre seminal que salía que no dejaba gota, la babeaba y babeaba hasta que me dijo que ya estaba bien lubricada. Me pidió que ahora me acostara boca arriba primero, me lamió bien dentro del culo; y después, me agarró y me dio vuelta, levantó mis piernas, separó mis nalgas y escupía de nuevo en mi culo. Acto seguido se colocó arriba de mi y descansó mis rodillas sobre sus hombros, yo me puse nervioso pero deseoso que viniera lo inevitable. Yo sentía como frotaba la cabeza de su verga alrededor de mi ano, cuando sentí que ya estaba tratando de penetrar le dije con voz entrecortada: Despacio papito. Y el solo me contestó: Ah si?. Acá quien manda soy yo bebé oíste?, y como si no le haya importado mi advertencia, comenzó a dejar ir su pija dentro de mi culo. Sentí un ardor primero e intenté zafarme pero ya era tarde. Él me dijo: bien no era que querías esto? Ahora te la aguantás! y seguía metiendo su virilidad en mi. Yo cerraba los ojos, fruncía la cara pero de goce, por fin era suyo.

Alberto me tenía muy bien sometido, dominado a su deseos y su verga. Él me avisó que ya la tenía toda adentro, que no me moviera para que mi culo se acostumbrara. Mi culo me dolía, ardía primero pero a los segundos sentía un placer inmenso, mi agujerito sabía que algo lo estaba invadiendo. Y sentía ganas de acabar sin tocarme pero me frené. Quería gozarlo.

Al ratito, comenzó con el vaivén; lo miré a la cara y sonreía como él sabe hacerlo, tomé mucho aire por la boca, aspiré su aroma que tanto me gustaba. Las sensaciones que sentía fueron un placer inmenso, podía ver como su pubis se alejaba y acercaba mientras su verga enorme se perdía en mi culo. Cuando lo vi a la cara de nuevo, la tenia colorada y además estaba transpirando mucho. Mi necesidad hacía pedirle que le me la metiera hasta el fondo, le decía: más, más, metémela toda papito! Él me contestaba: Te gusta bebé? te gusta mi verga? Es la verga de tu macho, la querés toda hasta adentro? eh? así es como la querés? yo no dejaba de gemir y de disfrutar a mi hombre tan hermoso que me hacía suyo por fin, en mis pelotas podía sentir su pelos púbicos y en mis nalgas podía sentir como golpeaban sus peludas bolas. Me estuvo dando así un buen rato, hasta que me dijo que ya iba a acabar; aceleró el ritmo, jadeaba más fuerte como un animal en celo gruñía, y de pronto cerro los ojos. Y pude sentir como toda su leche inundaba mis adentros y llenaba mi culito bien adentro. Me embestía profundamente y me decía: toda, toda la lechita para vos, sos mío bebé. Él tenía unos espasmos y me estaba cayendo su sudor en mi pecho, cuando no aguanté y acabé.

Cuando sacó su verga de mí, la sacudió y me dijo que se la limpiara. Y después de un rato largo su pija quedó flácida, lo cual me asombraba cuanta virilidad tenía ese hombre y así me dijo que de ahora en adelante iba a ser suyo siempre mi culito.