Aquel día están bastante caliente, entré al chat local y puse de nick "BuscoMachoparaTragarLeche". Al minuto me escribe un tal "CamioneroActivo". Empezamos con un Hola, cómo va? Y después del "De donde sos?". Coincidíamos estando muy cerca.
CamioneroActivo: Que te va putita?
Confieso que ese trato me calentó..
Yo: Estoy con ganas de chupar una linda pija. Sos lechero?
CamioneroActivo: Si! Y hace mucho que no largo la leche así que va a salir mucho..
Te la tragas toda?
Yo: Hasta la última gota papi
Y así describiendonos, hubo bastante más ganas de mí parte, el dijo ser peludo, con panza, bastante grueso me decía, me dijo también que estaba algo chivado porque anduvo de viaje todo el día. Eso me prendió más todavía. Me dijo que tenía unos 42 años, yo en ese momento tenía 30. Y unas fotos de pija que me hizo babear. Me dijo que se llamaba Mauro. Y así arreglamos el encuentro.
Me iba a esperar en una estación de servicio a unas cuadras de acá. Me di un baño rápido, quería estar limpio y lindo para este macho. Salí caminando rápido que ya se hacía la hora del encuentro. Estaba ansioso.
Al llegar veo un único camión así que supuse era él.
Al acercarme al lado del conductor dije:
Yo: Hola! Mauro?
Él: Si, subí perrita
Que me diga así me enloqueció de ganas.
Al verlo, era más lindo que lo que imaginé. Con algo de barba, además de cara de macho, se le notaban los pelos a través del cuello de su remera algo transpirada se notaba, y una panza no tan grande pero la justa para serme atractivo. Su bulto se veía grande con los jeans algo gastados que llevaba. Apenas subí, pude sentir un olorcito a macho que me hizo agua a la boca y mí pija se puso morcillona.
Mauro: estás lindo pibe! Querés la mema de papi?
Con mí cabeza dije que si. Y me agarró de la nuca y me beso, metiendo lengua y disfrutando de su saliva. Mientras con su otra mano se aflojaba el cinturón y bajaba el cierre.
Sentí un olor a bolas, bien de macho, casi impregnó mí nariz, además de que sus axilas desprendían tambien su cuota de olor a chivo. Eso me prendió más. Además me pareció sentir también como olor a pata, llevaba unos borcegos me pareció ver de reojo. Ya que no pude ver mucho, porque enseguida me baja a su bulto. Sintiendo ese aroma a macho de su boxer blanco, algo machado de tonos amarillos, se sentía olor a leche parecía. Se lo baja y sale su pija toda mojada. Saco la lengua y el mientras también descubre sus bolas peludas de ese boxer. A lo que se las lengüeteé primero. Y eso lo hizo gemir. Le bajé el prepucio de su verga, y tenía algo de quesito pude ver, y olor a meo. Con mucha calentura se la limpié con mí boca y la metí hasta la garganta, jugué con mí lengua en la raja de su pija mientras salía mucho preseminal que tragaba y degistaba con muchas ganas. Era riquísimo ese preseminal que salía a montones, parecía que estaba meando pero no, porque era entre salado y dulce, y algo viscoso, de las pijas más ricas que probé. Mientras chupaba su pija en un momento que gemia fuerte,e decía:
Mauro: así putita chupame bien la verga afff que lindo que la chupas! Me vas a hacer acabar pronto si seguís así!
A mí me calentaba más que dijera eso. Y aumentaba el ritmo de la chupada. Él me agarra de la nuca después y me coge la boca y la garganta. Aguanto las arcadas como el mejor, su pija gruesa palpitaba en mí boca y largaba ese juguito rico que producía sin parar. Estaba en la nubes, con mí pija a punto de acabar y extasiado con ese olor a macho que ya lo tenía pegado en mí nariz. Disfrutaba de su pija tanto como él de mí boca.
No sé cuánto pasó pero en un momento me dice:
Mauro: ahí te voy a dar la leche! Que buen putito chupapija que sos!
Ahí va!
Y después sentí como largaba su primer chorro de leche que fue directo a la garganta, casi me ahogo, y él me agarró de la nuca de nuevo y me sujetó para que no la saque de mí boca, mientras más chorros de leche bastante abundante la verdad, tanto que tragué porque ya no entraba más en mí boca. Yo sentí que salía su última gota que saboreé como el manjar que era, agridulce y riquísima leche de macho. Me soltó la nuca pero seguí manteniéndola en mí boca y saboreando con mí lengua esa pija je de a poco se aflojaba.
Mauro: que lindo bebé! Se tragó toda la lechita de papá! Que buena putita resultaste!
Entonces ahí saqué su pija de mí boca y dije: Me encantó papito, que rica leche tenés!
A eso se rió muy contento. Y me dijo que quería que nos veamos otro día. Me pasó su celular, en aquellos días era mensaje de texto o llamadas. Le pasé el mío y quedamos en arreglar para el finde. Y así fue, varios meses me dio su leche. Fue el único que me llenaba de leche la boca y la tragaba. Después de un año más o menos, en qué nos vimos unas 20 veces. Una tarde me cogió como el mejor. Lo contaré en otro relato. Y a pelo como debe ser quedé con el culo bien enlechado varias veces. Fui su amante varios años, hasta que las circunstancias de la vida nos fue alejando, y un día no supe más de él. Pero tengo un lindo recuerdo tanto de su pija como su leche, fueron las más ricas que saboreé y tragué.
